Economía

La colaboración: el futuro de la economía

¿QUÉ ES LA ECONOMIA COLABORATIVA?

· Algunos apuntan que la economía colaborativa es el futuro y el principio del fin del capitalismo

Redacción | Martes 06 de febrero de 2018

Vivimos un cambio de época y de tendencia en la economía donde el antiguo capitalismo se transforma y toma consciencia de lo que tiene alrededor. La responsabilidad social corporativa comienza a colocarse como uno de los primeros objetivos de toda empresa, suavizando las posibles consecuencias que su actividad puede tener en la sociedad donde opera. La ética y el impacto social se sitúan como prioridad desbancando a aquellos años en los que solo se pretendía conseguir ganancias en detrimento de todo lo demás. Ahora, ha aparecido un nuevo perfil de inversor, el inversor de impacto social, que no solo usa su capital para expandir su negocio sino que, también, quiere dejar una huella positiva en el mundo donde vive.



En este contexto aparece la economía colaborativa como alternativa al capitalismo de consumo, lo que dibuja una nueva sociedad donde la cooperación es positiva y aporta beneficios.

¿Qué es la economía colaborativa?

La economía colaborativa se basa en la prestación de diferentes servicios en función de cuál sea la demanda y donde puede haber, o no, un intercambio económico. En este sentido, internet ha ayudado a la generalización de estas actividades con la aparición de plataformas donde usuarios con diferentes necesidades pueden ponerse en contacto. Dentro de la economía colaborativa podemos encontrar distintos grupos:

-Intercambio de bienes- no hay intercambio económico, solo un trueque de necesidades o servicios. El couchsurfing o el carpooling estarían dentro de este grupo.

-Industria 4.0- también llamada Tercera Revolución Industrial y desarrollada por la aparición del software libre que ha democratizado las herramientas de fabricación y ha permitido el intercambio de conocimientos y creatividad. Aquí, podemos encontrar proyectos como Wikihouse, Fablabs, que son laboratorios de experimentación colectiva o Shapeways. Pero también cabría hablar del crowdsourcing, que sucede cuando una empresa hace un llamamiento en internet para encontrar nuevos talentos que ayuden a aportar nuevas ideas o solucionar algún problema que la compañía no puede por sí sola.

-Financiación colaborativa- es un nuevo concepto de financiación que ha aparecido después de la crisis al poner en cuestión las actuaciones de los bancos. Son préstamos entre personas para ayudar a impulsar un proyecto. Aquí se encuentran el crowdfunding, la financiación colectiva que ayuda a emprendedores a poder encontrar el capital que otras fuentes le han denegado. Cualquier empresario o usuario puede invertir con un pequeño aporte económico a que una idea o empresa se desarrolle.

Fuente: expoknews

El mundo de los negocios se ha dado cuenta de las ventajas que puede traer este tipo de intercambios que ayuda al consumidor y que refuerza la responsabilidad social corporativa. Sus ventajas son varias: produce un ahorro de dinero porque se puede accede a servicios con precios muy rebajados, preserva el medio ambiente apoyando el desarrollo sostenible y ayuda a democratizar el acceso a diferentes productos.

Pero los beneficios de la economía colaborativa no solo llegan al consumidor. Hay muchos emprendedores que han apostado por este tipo de iniciativas donde también pueden encontrar beneficios. Este auge de empresarios que se decantan por este tipo de inversiones ha hecho que aparezcan nuevas cuestiones a las que la sociedad tiene que dar respuesta. En este sentido, el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ha respaldado un proyecto de investigación en el que participan varias universidades de dentro y fuera de nuestro país para clarificar las obligaciones tributarias de los usuarios y creadores de este tipo de plataformas.

La economía colaborativa está presente en muchos aspectos de nuestra sociedad. Por eso, el pasado junio tuvo lugar su primera feria en el evento Sharingmadrid, donde se habló de la situación en la que se estaba y la dirección adónde se dirigía. Entre los datos que allí se manejaron, se constató que, hoy por hoy, este tipo de intercambios ya generan 1,4 del PIB y se espera que de aquí al 2025 se duplique llegando al 2 o 2,9%.

Además, si hablamos del número de usuarios, se demostró que el 55% de la población ha usado alguna vez este tipo de servicios, lo que ofrece un panorama de futuro bastante optimista.

Pasado, presente, futuro...

La economía colaborativa no ha inventado nada nuevo, sino que es una muestra de que cuantas más personas participen en algo más se puede ganar. Esto es algo que en el juego siempre se ha tenido muy claro: cuanto mayor es la población que participa mayor puede ser el premio. Por esto, los juegos a nivel europeo como el Euromillón o el Eurojackpot son ejemplo de loterías que aportan mayores premios. En el juego online, la liquidez compartida en el poker ha llegado a las plataformas virtuales después de mucho tiempo de demandarlo, ya que significa que jugadores de diferentes países podrán jugar juntos en una misma plataforma, compartiendo la liquidez y aumentando las ganancias de las partidas.

Pero no hay que irse muy lejos de las entrañasde la economía para entender que el reparto de 'fuerzas' siempre ha sido favorable a la búsqueda de ganancias: la diversificación es una de las características clave en la gestión del patromonio. Esto significa que hay que invertir de acuerdo a las necesidades y al capital disponible, huyendo del riesgo que sería apostar todo en un solo activo. La diversificación aboga por el reparto del dinero en diferentes inversiones para minimizar el riesgo de pérdida y aumentar las ganancias a medio y largo plazo. En consecuencia, la liquidez del total de un patrimonio se obtiene de los beneficios de diferentes activos.

Esto es la evolución de lo que, desde siempre, ha sido compartir la liquidez en el ámbito familiar. Esto sucede cuando en época de crisis todos los integrantes de una familia ponen su granito de arena aportando dinero. Hoy por hoy, ya se encuentran 'familias' formadas por amigos que unen fuerzas para compartir liquidez y pagar juntos, por ejemplo, una hipoteca; por su lado las viviendas colaborativas se presentan como una alternativa para la jubilación con la que tener cuidados sin perder la libertad y estando en compañía.

Algunos apuntan que la economía colaborativa es el futuro y el principio del fin del capitalismo pero, sin tener que ir tan lejos, todo señala a que esto es solo el principio y todavía hay mucho camino por delante, por lo que la situación actual puede evolucionar mucho en pocos años.