Cada granada tenía una carga de 400 gramos, con una espoleta que provocaba la explosión al estrellarse el avión.
El sistema de guiado era por GPS y de los 13 aparatos, uno llevaba menos carga para portar una cámara, posiblemente con una misión de “mando”: realizar un vídeo propagandístico del ataque, efectuar la coordinación de la “escuadrilla” y practicar las eventuales correcciones finales.
De los 13 aparatos, 7 fueron derribados por la defensa antiaérea y los otros 6 fueron abatidos con medidas electrónicas. De estos 6 últimos, 3 se estrellaron y los otros 3, fueron capturados en el suelo, por ello han podido ser estudiados.
El problema es la tecnología. La tecnología utilizada no era local, se importó de aún no se sabe dónde pues no se está estudiando. Los rusos apuntan a Europa o E.E.U.U. La tecnología usada no es excesivamente complicada, de hecho, muchas piezas estaban sujetas con cinta aislante.
El explosivo de las granadas portadas es variable, puede rellenarse con pólvora pero, en este caso, se hizo con nitrato de amonio. En estos aparatos no pueden cargarse con explosivos potentes pero inestables, utilizados en los últimos atentados como “la madre de Satán”.
Frente a esta amenaza que comienza a materializarse, la línea de defensa del Gobierno español es sumirnos en la ignorancia, restringir los espacios de vuelo, en vez de mejorar los sistemas de detección, como han demostrado los rusos. La actual legislación, poco a poco, declarará ilegal el aeromodelismo.
Hasta la fecha no he visto dentro de la dotación de la Policía española nada para derribar un dron, salvo un arma de balas. No es tan difícil montar sobre una carabina una antena direccional con la potencia suficiente como para interferir la banda de 2,4 GH y la de 433 MH, junto con un inhibidor de “Wifi”, el otro sistema de guiado de este tipo de naves.
Pero nuestros emprendedores no pueden acometer fácilmente este hueco de mercado porque el aparato que se describe es ilegal. La cantidad de autorizaciones y permisos necesarios para acometer el proyecto legalmente excederían la capacidad de trabajo de una vida humana, incluso la de un emprendedor recién salido de la Universidad, con 23 años.
Como modelo opuesto al español tenemos al Estado de Israel, donde cualquier iniciativa para la defensa es bienvenida, provocando importantes sinergias entre el mundo militar y la vida civil.
A los terroristas, por el contrario, les basta con descargarse un manual de explosivos, comprar madera de balsa, un motor de 25 centímetros cúbicos y un miniordenador, con sensores del tipo Arduino, de unos 50 Euros, y ponerse a hacer “bricolaje”.
Lo cierto es que con tanta protección van a prohibirnos hasta pensar cómo se puede hacer negocio. Por ley y de facto, todo este campo es un monopolio del Estado y unas pocas empresas de “confianza”.
¡Advenedizos abstenerse, por muy buenas ideas y capacidades que podáis tener!