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El control de acceso de empleados se multiplica gracias al avance de los dispositivos

CONTROL DETALLADO

· ¿Qué tipos de control de empleados existen?

Redacción | Martes 13 de febrero de 2018
Controlar lo que hacen los empleados de una determinada empresa ha sido siempre uno de los puntos calientes que han tenido tanto los empleadores como los trabajadores a la hora de medir de la manera más óptima el trabajo realizado. Esto es sumamente importante para ambas partes puesto que las dos están interesadas en conocer con detalle cuál es exactamente el tipo de trabajo que se ha llevado a cabo y, por supuesto, el tiempo que ha llevado completarlo.

Muchas veces, hablar de control de control de empleados se presupone como algo negativo, puesto que se entiende como coartar la libertad de un trabajador para administrarse su tiempo o llevar a cabo las tareas de una manera concreta, pero la realidad es bien diferente. Llevar el control de los empleados no supone una suerte de tiranía o estar constantemente bajo vigilancia, sino todo lo contrario: favorece que la conducta y el trabajo se lleve a cabo de la manera más justa posible, provocando un aumento de la productividad que ayuda a aprovechar el máximo potencial de cada persona.

Además, otro de los factores que no se suelen tener en cuenta es que contar con un sistema de control de empleados facilita también remunerar las horas extra que se hacen, algo extremadamente complicado de cuantificar de otra manera. Es común oír hablar de las quejas en relación a las horas extra que se invierten y que nunca son abonadas, pues bien, gracias a estos sistemas se elimina cualquier tipo de engaño o dato falseado, obteniendo exactamente el tiempo trabajado –si lo hubiera– fuera de las horas reglamentarias.

¿Qué tipos de control de empleados existen?

El control de empleados se ha visto especialmente potenciado durante los últimos años gracias a las nuevas tecnologías quedan ido llegando y que han hecho más fácil la adopción de estos sistemas por parte cualquier empresa que quisiera implementarlo, especialmente en el campo de la PYME. Los nuevos métodos permiten que el control de los trabajadores ya no sea algo engorroso o a lo que haya que dedicar más tiempo del necesario, pudiendo automatizar todo el proceso hasta convertirlo en algo extremadamente sencillo y apto para casi cualquier tipo de entorno.

De los clásicos controles con tarjetas se ha pasado en la actualidad al control de acceso con huella digital, mucho más rápido y seguro que el anterior y más avanzado que el reconocimiento facial, otra de las tendencias. Esto se resume en que los controles de acceso con huella dactilar son los más demandados, principalmente por la simplicidad que supone registrarse únicamente con una pulsación. A través de este sistema fácil, sencillo y nada intrusivo, controlar las horas de los empleados es más fácil que nunca y menos molesto para ellos.

A todo esto hay que sumarle la adicional característica de la seguridad, otra de las grandes preocupaciones de los empresarios. Con un sistema de autenticación mediante huella digital se impide que cualquier persona que no se haya registrado de manera previa pueda acceder a instalaciones, hacer uso de elementos y un largo etcétera. Sirve como una barrera de seguridad que, sin lugar a dudas, es de lo más efectivo a lo que se puede aspirar en el siglo XXI.

Un control detallado

Además de realizar el control de cuándo se entra o cuándo se sale del trabajo, la mayoría de estas herramientas cuentan también con control de acceso en red. Este sirve para poder disponer de una información aún más detallada acerca de cómo son las actividades que un determinado trabajador realiza en la empresa y el modo en el que estas son hechas, siendo de enorme utilidad a la hora de cambiar aspectos de cara a futuras mejoras y, por tanto, favorecer el desarrollo de la empresa.

En definitiva, se puede decir que el control de empleados haciendo uso de las nuevas tecnologías y dispositivos que han sido creados para ello es el camino a seguir por aquellos con un PYME o empresa de mayor tamaño. Las ventajas que ofrecen dichos sistemas son demasiadas como para no tenerlas en cuenta, sobre todo cuando se considera que los inconvenientes son notablemente reducidos (o inexistentes) si se compara con no disponer de ningún sistema de control o se hace uso de métodos más viejos y anticuados.