Cultura: el Jardín de Atenea

-"Asociar la noción de industria al cine español es un tanto temerario"-

ENTREVISTA CON CHRISTIAN AGUILERA

· Por Edward Martin

Edward Martín (Corresponsal en Barcelona) | Sábado 17 de febrero de 2018
Para una muy nutrida representación de lectores cinéfilos de El Mundo Financiero, Christian Aguilera Couceiro no necesita presentación. De profesión original biólogo y nacido en Barcelona en 1967, fue fundador y Director de la Revista “Seqüències de Cinema”, la primera publicación de su género escrita en catalán. Con el tiempo se convirtió en un experto, no sólo en cine, sino también en música. Autor de espléndidos volúmenes como “Joseph L. Mankiewicz, Un Renacentista en Hollywood”, “Historia del Rock Sinfónico”, “Neil Young: Una leyenda Desconocida” o “Jerry Goldsmith, Música para un Camaleón”. Su blog personal (elmundohaldane.blogspot.com.es) es un oasis frondoso en medio de un paisaje intelectual contemporáneo que adolece tanto de pedantería como de solidez formativa.

Hace unos años, cuando conocí a Christian por haber sido invitado a la presentación del libro colectivo “Historia del Cine Británico” -en cuya elaboración él participó decisivamente- me encontré a alguien totalmente distinto al arquetipo del crítico estándar que tengo en mente desde mi niñez. Es prudente, polifacético, de amplia y variada cultura general y un genial conversador, de modales muy nórdicos. Si le nombras a gente como Jerry Goldsmith (de quien ha escrito una magnífica biografía. Sin duda alguna, la mejor en lengua castellana), William Cameron Menzies o Jack Cardiff, nuestro protagonista te proporcionará todo lujo de detalles, mientras desarrolla su sólido discurso de un modo sereno y natural. Ha sido un verdadero placer realizarle esta entrevista, con el convencimiento de que nuestros lectores la van a disfrutar con deleite.

Una pregunta con flema británica ¿Cómo lleva tu esposa el hecho de tenerte que compartir con la Literatura, el Cine y la Música?

Esther sabe que forma parte del “paisaje” de mi vida y, por consiguiente, también de la suya. Suelo decirle que somos “ricos”: ella mira a su alrededor y su vista se pierde en un sinfín de CD’s de música, libros, DVD’s, Bluray’s… Tiene al alcance de sus dedos una gran riqueza cultural. Eso sí, luego la cuenta corriente lo desmiente si medimos la riqueza en términos crematísticos (risas).

¿Te consideras un escritor o eres más bien un cronista que ama tanto el Séptimo Arte como las otras Seis Artes restantes?

Creo que la mejor definición sería la de “divulgador científico de la cultura”, si tenemos en cuenta mi condición de biólogo. Si nos ceñimos estrictamente al cine, desde muy pequeño me intrigó saber quién había tras las cámaras. Eso es propio de una persona curiosa pero al mismo tiempo de una mente que procesa información en términos científicos.

¿A qué se debe que, salvo contadas excepciones, los críticos de cine y música españoles tengan tan baja consideración entre los profesionales y el público más exigente? ¿Crees que es merecida?

Voy a ser claro en mi exposición al respecto y aportaré algún que otro ejemplo. Asociar la noción de industria al cine español es un tanto temerario ¿Por qué? Porque se produce mucho cine en términos cuantitativos (60, 70 u 80 cintas al año), pero sólo son rentables tres o cuatro títulos. Por lo tanto, los cineastas -ante un más que cantado fracaso comercial- tratan de preservar el prurito profesional, su vanidad intacta frente a ataques del “exterior” en forma de malas críticas. Por otro lado, existe una “polarización” a la hora de abordar el ejercicio de la crítica cinematográfica entre un porcentaje muy alto de críticos porque quieren llamar la atención. Y, por lo general, se llama más la atención despotricando sobre una determinada película o bien elevándola a los altares, siguiendo una dinámica falsa que sugiere que cada fin de semana, una obra maestra se asoma a las carteleras. Huelga decir que en el punto medio reside la virtud y de ello es consciente el público más exigente al que te refieres, que prefiere críticas o reflexiones críticas medidas desde el análisis riguroso (que, precisamente, no abundan) y no aquellas evaluadas a golpe de titular o con un subrayado concebido para llamar la atención.

¿Cómo surgió el flechazo entre tú y el cine?

A finales de los años 70 nuestros padres nos llevaban a ver películas con bastante frecuencia. Pero el verdadero flechazo para con el cine fue asistir a la sesiones que programaba mi padre en un cine-club de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), en el barrio de Santa Eulàlia. Allí vimos, en formato de 16 m/m, “La Última Película”, “Luna de Papel” o “El Jovencito Frankenstein”. El cine proyectó entonces un efecto hipnótico en mí del que aún no me he desprendido ni creo que lo haga jamás.

¿Cuándo y cómo supiste que acabarías dedicándote a escribir sobre ello, en cuerpo y alma?

Escribir es como una tela de araña que te va atrapando. No ha habido un solo día en mi vida en el que me haya levantado y haya tenido que decirme a mí mismo: “Voy a dedicarme a escribir, cueste lo que cueste”. Para mí, es un acto casi orgánico; sería difícil entender mi vida sin la opción de escribir, al igual que leer. Siempre tengo un libro pendiente ser leído en la mesilla de noche.

¿Lees habitualmente blogs de cine /música? ¿Qué opinión te merecen como especialista?

La verdad es que ya me resulta bastante complicado seguirme a mí mismo (risas). Más que seguir determinados blogs o páginas web, leo escritos puntuales que puedan interesarme. Siempre resulta enriquecedor conocer la perspectiva ajena sobre una determinada pieza, ya sea un disco, una película o la representación de una obra de teatro. Agradezco toparme con una que sea capaz de despertar mi curiosidad o ampliar mi campo de visión.

El cine español empieza a producir y premiar cintas rodadas en catalán, gallego y euskera. ¿Crees que es la señal que confirma haber tomado una senda correcta?

Creo que la respuesta que puedo darte viene al hilo de lo que te comentaba anteriormente: en sentido estricto, en España no existe una industria cinematográfica. Con ese porcentaje tan elevado de fracasos en taquilla sería del todo inviable, de ahí que las subvenciones jueguen un papel preponderante. Con la crisis, a partir de 2008 ó 2009 se produjo lo que podríamos colegir una “atomización” de la producción audiovisual que fue el detonante del surgimiento de pequeñas unidades de producción que, para captar alguna que otra subvención (no necesariamente vinculada con el hecho cinematográfico, sino de otra índole, como la lingüística), equilibrar el balance de costes y beneficios (prescindiendo de su rendimiento en taquilla) han sido rodadas en catalán, euskera o gallego. Más que la senda correcta, se trata de una cuestión de pura supervivencia dentro de un marco endiablado en que las televisiones (la mayoría en quiebra financiera) no pueden asumir los costes de destinar parte de sus presupuestos a la producción cinematográfica nacional.

¿A quiénes consideras tus referentes y maestros dentro de la crítica cinematográfica y musical?

Durante mi formación como espectador aficionado al cine solía leer a José Luis Guarner en La Vanguardia. Sus juicios eran ponderados, bien argumentados y con un toque de modestia. En general, los escritos de la revista “Dirigido Por” fueron mi pequeña escuela, pero también debo decirte que me he guiado mucho por la intuición. Mi lema sigue siendo “la calidad, ante todo”. Las malas películas no me provocan ningún tipo de placer. En cuanto a la música, se sitúa en otro plano. He tratado de leer obras de referencia musicales, más que seguir a uno u otro crítico musical. Lo que sí he notado con el paso de los años es que el patrón del crítico musical es el de un coleccionista insaciable. Casi se podría decir que en nuestro país y en otras latitudes deviene una conditio sine qua non. Esto motiva que, a veces, leer un comentario o una reseña musical sea un catálogo de referencias a infinidad de discos, algunos de los cuales han quedado a resguardo de los oídos de unos “privilegiados” coleccionistas con querencia por las rarezas.

¿Qué formación recomendarías adquirir para aquellos que deseen ser críticos?

Pienso que es esencial interesarse por el máximo número de expresiones artísticas. No entiendo a aquellos críticos que se limitan a ver películas y a escribir sobre las mismas. En un mundo como el de hoy, escribir con criterio sobre música, cine, teatro o arte en general es un punto muy a favor. En un universo en constante evolución, someterse al dictado de un solo interés es un pasaporte garantizado al fracaso y, con ello, a la frustración.

¿Qué críticas le harías a la Crítica?

Creo que se debería fomentar más el elemento divulgador que no la búsqueda de un cierto “vedetismo”, muy típico de aquellos resabiados cuyos escritos “crean tendencia” u “opinión” en las mal denominadas redes sociales, punto de anclaje para darse a conocer de aquellos críticos a los que muy poca gente lee en formato papel.

¿Qué les dirías a aquellos espectadores que profesan una fe ciega en ciertos críticos como si fuesen gurús o santones?

Que se dejen guiar más por su instinto, su olfato, su intuición. Esto refuerza el espíritu crítico y la capacidad de adoptar las mejores decisiones que uno puede tomar en la vida en relación a aspectos muy diversos de la misma.

Por último. Háblanos de tus pasiones musicales, cinéfilas (grupos, solistas, músicos directores, actores, películas).

Como bien sabes, mis gustos son muy variados. Sin embargo, siempre me atraen actores, actrices, músicos, directores que destilan inteligencia. Si hay un patrón común en las personalidades sobre las que he escrito ensayos o monografía (Stanley Kubrick, Joseph L. Mankiewicz, Neil Young o Barbara Stanwyck) es precisamente su INTLIGENCIA. Incluso mi novela “El enigma Haldane” se construyó sobre la base de personajes inteligentes ¡Sería incapaz de escribir un guión para los hermanos Farrelly! (risas).