Parrilla argumenta que las “anti-burbujas” ofrecen una oportunidad de inversión tipo “value” (cuya apreciación en precio es una cuestión de tiempo) a la vez que ofrecen un
mecanismo de defensa ante las burbujas. El autor ha identificado tres “anti-burbujas”: los seguros financieros (volatilidad implícita artificialmente baja), la falsa diversificación
(correlación implícita artificialmente baja), y el oro, que se presenta como “el jaque mate del sistema monetario global, y ganador de las batallas entre monedas”.
Para Parrilla dichos activos “anti-burbuja” ofrecen una oportunidad para los inversores para alejarse de las burbujas paralelas síncronas que se han generado en el sistema. Unas burbujas que, en su opinión, incluyen la gran mayoría de los activos tradicionales, incluida la renta fija a largo plazo, bonos de baja calidad crediticia, o la bolsa, donde los inversores, incapaces de aceptar los bajos tipos de interés impuestos por los Bancos Centrales, centran su búsqueda desesperada de retornos.
“Las políticas monetarias sin límites de los bancos centrales incitan a tomar mayor riesgo en inversiones” defendió Parrilla añadiendo que dichos “experimentos monetarios” de
los bancos centrales transmiten una “sensación de seguridad aparente que puede ser muy peligrosa ya que genera complacencia e incentiva y premia la toma de riesgos
excesivos”. Parrilla considera que los mercados globales han comenzado una nueva fase dominada por la normalización al alza de la volatilidad y la reducción del riesgo de
las carteras, hecho por el cuál recomienda prudencia.
El Institut d’Estudis Financers, fundación privada creada en 1990 por las entidades financieras españolas más relevantes, se ha convertido en un referente en la formación
y divulgación bancaria y financiera y pretende favorecer la competitividad, la eficiencia y la internacionalización del sector y la promoción de nuevas iniciativas.