El complejo arqueológico inca, situado en una cima rocosa y rodeada en las mañanas de densas neblinas en esta temporada, cuenta con un grupo de expertos a cargo de su conservación, investigación, custodia y mantenimiento. "Trabajamos aproximadamente 280 personas en todo el ámbito del parque arqueológico, un 'staff' de arqueólogos, biólogos, arquitectos, ingenieros, geólogos, conservadores, vigilantes y controladores", detalló.
Debido a que se encuentra en la cima de tres montañas, en la temporada de lluvias, los expertos a cargo del mantenimiento de esta ciudadela inca realizan trabajos de ingeniería hidráulica para garantizar su integridad física ante la filtración de agua. "Pero, para que no suceda esto hemos hecho todo un sistema de drenajes que se complementa con el sistema de drenajes que hicieron en los incas en su época", subrayó.
Explicó que cuando los incas construyeron Machu Picchu, la mayor parte de los recintos contaban con techos, lo cual permitía su protección de las lluvias e impedía la filtración de agua en los suelos. "Había todo un sistema para evacuar las aguas fluviales, pero ahora no existen los techos, hemos tenido que hacer tratamientos de pisos, cabeceras de muro para que el agua no penetre al subsuelo", explicó.
Astete sostuvo además que existe impacto en los suelos por las pisadas de los miles de visitantes que llegan todos los días a sus instalaciones. "Sí hay, por eso estamos usando las parrillas drenantes (...) con el propósito de evitar que el pisoteo sea transportado en los zapados, es decir la arenilla", anotó. El director de este complejo alertó que si estos caminos al interior de la ciudadela fueran de 1,50 metros de ancho, en una superficie llana, en un año se notaría un desgaste del suelo de 10 a 15 centímetros de profundidad.
Astete agregó que el cambio climático provoca lluvias intensas, pero en la época de los incas llovía más porque había más cobertura vegetal en todo el ámbito; entonces, a mayor cobertura vegetal había mayor evaporación, si hay mayor evaporación hay mayor precipitación pluvial. "El propósito de los que estamos trabajando en Machu Picchu es conservar Machu Picchu para no sólo la generación del presente, sino para que los hijos de nuestros hijos tengan también la satisfacción de llegar a un monumento tan importante y tan bello", puntualizó. Al respecto, el director de comunicaciones y sostenibilidad del Grupo AJE (compañía peruana de bebidas), Jorge López, precisó que los constructores incas lograron armonizar sus construcciones monumentales de piedra con el entorno natural.
"Los incas crecieron hasta expandirse 4.000 kilómetros de una manera completamente sostenible, con edificios como éstos y con estructuras como éstas en perfecta armonía con la naturaleza", anotó. El ejecutivo sostuvo que Machu Picchu es uno de los sitios más emblemáticos del mundo, y de las siete maravillas del mundo moderno con justa razón, porque su ubicación armoniza con las altas montañas que la custodian.
"Lo que tiene este sitio es que no sólo tiene la estructura, toda la arqueología y todos los edificios, sino el sitio donde está tiene una magia muy especial, inimaginable", subrayó. Jorge López considera que la cultura andina tiene algo que enseñar al hombre moderno.
"Yo vengo desde 1986 y cada vez que vengo es diferente, No lo puedo ni contar, pero, por lo menos más de 20 veces", subrayó.
Puntualizó que la experiencia con la cultura andina lo ha marcado "precisamente esa energía, porque lo importante es que la persona que viene es distinta y el sitio también es distinto, cada vez". Esta ciudadela de piedra fue declarada el 7 de julio de 2007 una de las siete maravillas del mundo moderno en Lisboa, luego de recibir cien millones de votos de todo el mundo.