Vehículos y Motor

La seguridad al volante comienza con las alfombrillas

BUENA SUJECCIÓN A NUESTROS PIES

· Cuando se habla de seguridad al volante, siempre se piensa en las novedades tecnológicas, en los sistemas de ayuda, en los airbag o incluso en la marca del vehículo que se conduce

Redacción | Viernes 16 de marzo de 2018
Sin embargo, hay pequeños gestos que pueden suponer una diferencia y aportar seguridad aunque, muchas veces, apenas se tienen en cuenta. Los pedales son los mandos principales de un vehículo, junto con el volante, que marca la dirección. Pero tanto acelerador como freno se encuentran en la parte baja de la carrocería. Para pisarlos, los pies del conductor se apoyan sobre las alfombrillas. Aunque parezca un elemento más de la decoración interior del vehículo, el estado de las mismas suponen un factor fundamental en la seguridad del conductor.

Las alfombrillas bmw, de Volkswagen o de cualquier otra marca de los considerados vehículos de gama media o alta tienen esto en cuenta y facilitan una serie de equipamiento marcado a medida. Sin embargo el paso del tiempo puede hacer que estos se vayan estropeando por la pisada e incluso se lleguen a romper.

Volver a contar con una alfombrilla que no resbale, que encaje a la perfección en el vehículo, que no se mueva durante la conducción y que permita que los zapatos, de caballero, de mujer, de sport, de vestir o incluso de tacón, se sujeten y no resbalen sobre la misma, convierten la experiencia de conducción en algo incluso más placentero.

De hecho, uno de los grandes problemas para quienes pasan horas en el vehículo pasa precisamente por las posturas que necesitan tomar para poder conducir de forma segura. Y las alfombrillas, aunque no sean uno de los elementos más llamativos del vehículo, son las que permiten que se conduzca con las piernas y los pies en la postura más adecuada, sin necesidad de hacer más fuerza de la debida o corrección postural en caso de que se muevan continuamente.

Más allá de mirar hacia abajo, también hay que contar con una buena altura del cinturón de seguridad para que éste no agobie o se sitúe directamente sobre el cuello, una altura adecuada del volante que no fuerce a los brazos u hombros que se ven sometidos a la presión durante el tiempo del desplazamiento o incluso, algo tan común como regular la altura del asiento para de verdad conseguir la mayor ergonomía para la curva de la espalda y el cuello.

Con estos pequeños detalles reglados y con las alfombrillas que cubran a medida el espacio necesario la forma de conducir pasa a ser mucho más placentera y llevadera.