Además de la solicitud por parte de los políticos, también expresaron desaprobación al plan de aranceles estadounidense los medios, líderes empresariales y analistas alemanes.
El principal periódico comercial Handelsblatt publicó el viernes un comentario titulado "La guerra comercial de Trump está destinado al fracaso", asegurando que su deseo de abrir la puerta del mercado chino a través de una guerra comercial está destinado a fracasar y que se trata de estorbo más que de una ayuda a Estados Unidos y a otros países.
A través de una guerra comercial, Trump sólo aprenderá el sentido común básico del comercio exterior: los altos costos causados por los aranceles serán pagados últimamente por las empresas y los consumidores estadounidenses, indicó.
Las disputas comerciales deben resolverse en última instancia sobre la base de las normas en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), agregó.
"Los problemas existentes serán mejor abordados a través de negociaciones que con medidas arancelarias unilaterales", dijo este viernes a Xinhua Gabriel Felbermayr, director del Centro de Economía Internacional en el Instituto Ifo de Investigación Económica, institución con sede en Munich.
Martin Wansleben, jefe ejecutivo de la Asociación de Cámaras de Industria y Comercio de Alemania, señaló que la acción de Estados Unidos de imponer aranceles en gran escala a los productos chinos está en contravención con las reglas y acuerdos internacionales, y equivale a "jugar con fuego", que eventualmente no dejará ganadores.
En un mundo donde todas las economías son estrechamente interdependientes, la medida estadounidense afectará también a Alemania y la UE como consecuencia, añadió Wansleben.
Shi Shiwei, profesor visitante en la Universidad Libre de Berlín, afirmó que la medida unilateral de Estados Unidos no sólo perjudica a las dos economías más grandes del mundo sino también tiene un impacto pasivo en las economías de Alemania y de la UE, y pone una amenaza a la economía global.
Analistas del mercado dijeron que los inversionistas están preocupados por las futuras relaciones comerciales entre China y EEUU, agregando que el mercado financiero podría ser más volátil en el futuro.