Con la recuperación económica, la curva está retomando poco a poco su situación de partida y, de los 80 desempleados por vacante observados en el tercer trimestre de 2015, se ha pasado a 45 dos años después, gracias tanto a un incremento del número de vacantes (un 33 % más en el periodo analizado) como a un descenso en el de parados ( un 23 % menos).
Este desplazamiento de la curva hacia la izquierda responde a los cambios estructurales y la política económica -reforma laboral de 2012, negociación colectiva, política monetaria expansiva del BCE o caída de los precios de la energía, entre otros factores-, que han generado mayor flexibilidad en el mercado de trabajo.
Pese a la mejora observada, la ratio de parados por vacante cuadruplica la media comunitaria de 9,6 personas frente a 45,2 en España.
Sectores como la construcción, la hostelería y del transporte y almacenamiento son los que más parados concentran por vacante (100, 43 y 32, respectivamente), lo que podría deberse al "efecto llamada", ya que, al generar más empleo -un tercio del total creado en el período-, más desempleados buscan engancharse a ellos para acceder al mercado laboral.
Además, se trata de los sectores con mayores tasas de asalariados con contrato temporal, algo que permite relacionar este reenganche al mercado con la flexibilidad que otorga este tipo de contratación, que a su vez permite satisfacer las necesidades estacionales de la economía española.
El análisis por comunidades autónomas refleja que las zonas que más empleo han creado, así como mayor número de vacantes y que presentan una reducción más importante del desempleo, son las más dinámicas y las que cuentan con el mayor índice de progreso socioeconómico (PIB per cápita).
Entre ellas destaca el País Vasco, Cataluña, Madrid y Navarra, donde las tasas de vacantes se sitúan en el 0,43 %, el 0,46 %, el 0,52 % y el 0,92 %, respectivamente, frente al 0,36 % de la media nacional.