El escándalo en Estados Unidos en torno a Facebook y Cambridge Analytica por la utilización de datos personales de 50 millones de usuarios en la campaña presidencial ha llegado hasta el Congreso estadounidense.
El Congreso, por tres comités distintos, incluyendo el judicial, ha pedido a Mark Zuckerberg que testifique bajo juramento el uso político de miles de cuentas de usuarios.
Dice el responsable de Facebook que “lo haré con gusto si es lo correcto. Lo que procuramos hacer es enviar a la persona que tiene más conocimiento. Si se considera que ese yo soy, voy feliz”.
El Reino Unido investiga si la filtración masiva de datos de Facebook benefició al Brexit. Cambridge Analytica niega cualquier colaboración con el grupo “Leave.eu”. También ha sido invitado por el Parlamento británico para explicar la fuga de datos. Mark Zuckerberg ha desestimado la invitación.
El gobierno de Alemania pedirá explicación a Facebook para aclarar la protección contra el uso por parte de terceros de 30 millones de usuarios alemanes.
Ante la embestida de los políticos europeos y estadounidenses para la regularización de su invento en el mundo digital, dice Zuckerberg que “no estoy seguro de si debe hacerse, pero sí creo que la transparencia en la publicidad debería regularse”.
Parecería que ha llegado la revolución tecnológica que ha cambiado la economía, la política y las relaciones personales.
La intimidad ha pasado a ser un asunto del pasado y también parecería que Facebook es el instrumento.