Cosmética: la belleza como meta
Como el propio origen de la palabra indica, cosmética tiene que ver con lo estético, con lo que decora y ornamenta. Desde los inicios de nuestra civilización, los seres humanos han adoptado costumbres relacionadas con estas prácticas, usando productos para maquillarse la cara y el cuerpo e incorporando elementos del medio para modificar su rostro e, incluso, para paliar defectos y curar heridas.
Un ejemplo icónico es el del Egipto de la Antigüedad, en el que sabemos, por los múltiples vestigios encontrados, que sus habitantes practicaban técnicas cosméticas tanto en hombres como en mujeres.
De la cosmética a la dermocosmética
La cosmética y sus productos cosméticos están destinados a embellecer cuerpo, rostro y cabello pero sin atender necesariamente las causas que subyacen. Es decir, la cosmética ataca las imperfecciones o zonas “a reparar” de cara y cuerpo sin tener en cuenta el tratamiento que necesite cada tipo de piel.
La dermocosmética
No se quiere decir que algunos productos cosméticos no funcionen o no sean fiables. Sin embargo, mientras la cosmética puede vender características que realmente no posee, la dermocosmética se apoya en la ciencia y las formulaciones de sus productos siguiendo los estándares de seguridad que debe seguir un medicamento.
Un producto que se aplique sobre la piel debe tratar de no ahogarla ya que la piel es una barrera natural contra los agentes externos y, por ello, debe respirar. En este sentido, la dermocosmética es siempre más fiable y más adecuada.
Al comprar crema para el rostro, por ejemplo, hay que fijarse bien en que contenga protección solar. Se debe pensar que el sol en sí mismo, aunque necesario para sintetizar ciertas vitaminas, es la principal causa de deterioro de la piel.
Maquillaje dermocosmético
Los productos dermocosméticos no atentan contra el equilibrio natural de tu piel y respetan su balance. Mantener el pH de la piel es lo más importante al usar productos de cualquier tipo sobre ella. Se puede confiar en marcas como Avène para adquirir productos dermocosméticos, con la total confianza de que éstos serán respetuosos con tu piel.
Afecciones de la piel
A parte de que los productos embellecedores, como pueden ser la base maquilladora, el lápiz de ojos o la barra labial, cumplan ciertas características para que no dañen, en ocasiones, puede que lo que se quiera tratar sea alguna afección en la piel como acné, rosácea, estrías o celulitis. En estos casos, se debe confiar en productos dermocosméticos.
Pero como los milagros no existen, el tratamiento dermocosmético debe estar avalado por un dermatólogo que oriente en cómo conseguir el resultado que se busca.
Estilo de vida saludable
Tan importante es acudir a los productos correctos y de calidad como tener un estilo de vida saludable. Hacer ejercicio de manera regular y beber suficiente agua son algunos de los puntos a tener en cuenta. El cuerpo humano es un todo y la salud empieza claramente por la alimentación y los buenos hábitos. Todo ello tiene su reflejo en el rostro y en la piel del cuerpo. Algunos hábitos no recomendados son:
En definitiva, hay que tener en cuenta que la dermocosmética presenta los beneficios que puede tener un producto cosmético atendiendo a las condiciones y necesidades de cada piel. Incidir en la salud y un estilo de vida sano asegurará que se obtenga los resultados deseados.