Bou opina que una vez el Tribunal Constitucional ha dictaminado que Puigdemont no puede ser investido al ser un prófugo de la justicia, ya no hay razón para seguir especulando y convocando falsas investiduras. Catalunya, su sociedad y economía, necesitan un gobierno cuanto antes para recobrar el impulso social y económico.
Es el momento en el que los partidos separatistas deben pasar de la ficción a la realidad, asumir que han de formar gobierno por el bien de todos los catalanes, y hacerlo con la vocación de una gobernanza que respete el marco legal y tenga como único objetivo el interés general de todos, no el partidista de una clase política que ha vivido y vive de este denominado procés de clara naturaleza frentista y divisora.
Cualquier otra dilación que nos lleve a falsas investiduras o a que se cumpla el plazo que implique la convocatoria inmediata de elecciones es un acto de egoísmo del separatismo que está pasando por delante el tacticismo a la responsabilidad.