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Consecuencias de la falta de un adecuado alumbrado en las calles

CONSECUENCIAS DE TODO TIPO

· Circular o andar por calles oscuras tiene efectos psicológicos, de seguridad y de accidentes de tráfico

Redacción | Sábado 05 de mayo de 2018

Los espacios públicos y residenciales con poca iluminación carecen de atractivo. Esta aseveración está vinculada con la sensación de inseguridad que experimentamos al encontrarnos en un ambiente oscuro debido a que sabemos que la falta de iluminación es una particularidad a la que los maleantes sacan mucho provecho. En tal sentido, podemos decir que la iluminación es una variable clave que puede incrementar o disminuir el valor de nuestras propiedades en el mercado inmobiliario. Dejando a un lado nuestras percepciones, las estadísticas reseñan que, al no disponerse de una buena iluminación en avenidas y calles, se maximiza la probabilidad de que ocurran accidentes tales como: colisiones entre vehículos, lesiones y arrollamientos a viandantes o incluso el daño de la infraestructura vial.



La causa de estos accidentes radica en que, mientras conducimos, la falta de iluminación limitará la posibilidad de que identifiquemos algunos baches u obstáculos que puedan estar limitando el adecuado flujo vehicular, por lo que tendremos que poner al límite nuestros reflejos y maniobrar para intentar librarnos de posibles accidentes de tráfico.

Este fallo en los elementos de seguridad vial puede desencadenar la ocurrencia de una serie de eventos que impactaran de forma negativa diferentes ámbitos de nuestra vida cotidiana.

Consecuencias de la falta de alumbrado en las calles

Consecuencias económicas

Al vernos involucrados en este tipo de accidentes de tráfico, tendremos que desembolsar grandes sumas de dinero que pueden no estar incluido en nuestro presupuesto.

Estos recursos serán destinados para las reparaciones de los daños que haya sufrido nuestro vehículo. El panorama podría incluso ser más severo al tener que cubrir reparaciones por daños a vehículos de terceros que pudieron verse afectados con nuestra maniobra al conducir.

También puede darse el caso de que nuestra salud, la de otro conductor o incluso la de algún viandante, se hayan visto perjudicadas. Es posible que tengamos que asumir el pago de algún tipo de indemnización adicional a los lesionados, si así lo demandan.

Consecuencias en la disponibilidad de tiempo

Además de la inversión económica, también asumiremos incuantificables pérdidas de tiempo en la realización de trámites y actividades que nos permitan dejar en el pasado el penoso incidente.

No podemos obviar las incomodidades y el estrés al que estaremos sometidos por tener que visitar los juzgados en caso de que el accidente sea motivo de juicio.

De haberse producido daños mayores en nuestro vehículo, también deberemos lidiar con los lapsos de espera propios de la contratación de otros servicios de transporte, al menos mientras se realizan las reparaciones de nuestro automóvil.

A este listado debemos de añadir los tiempos de fisioterapia, en caso de que el incidente haya producido una lesión considerable en nuestro cuerpo.

Finalmente, no podemos dejar de lado las molestias que ocasionamos al resto de los conductores que transitan por la vía en donde ha ocurrido el incidente automovilístico y el tiempo que deberán de esperar para superar el atasco.

Efectos psicológicos y físicos

Son múltiples y diversas las secuelas físicas que pueden dejarnos los accidentes de tráfico. Entre las más leves se encuentran pequeñas contusiones como raspones y cortaduras. Sin embargo, en estos acontecimientos también existe la posibilidad de que ocurran lesiones intermedias como esguinces, fracturas o afectaciones de nuestra motricidad. El peor desenlace es la pérdida de algún órgano o incluso de la vida.

Adicionalmente a los evidentes y notorios daños físicos, esta clase de sucesos también suele ocasionarnos trastornos psicológicos. El más común está relacionado con la pérdida de nuestra confianza al conducir, quizás por temor a que estos lamentables episodios vuelvan a ocurrir.

Cuando el accidente ocasiona daños permanentes en nosotros o a terceros, es frecuente la aparición de trastornos psicológicos como ciclos de depresiones severas, sentimientos de culpa excesivos e incluso el despertar de deseos suicidas.

Resulta increíble cómo nuestras vidas pueden verse perjudicadas y cambiar radicalmente en un par de segundos. Cómo un pequeño descuido en la iluminación puede desencadenar una serie de nefastas consecuencias. Es por ello que debemos tomar las acciones correctivas y prestar atención a los pequeños detalles.

Todas las consecuencias anteriormente descritas pueden ser evitadas con la adquisición y el mantenimiento de un adecuado sistema de iluminación como el que ofrece Proemisa.

Contar con un apropiado sistema de iluminación también sirve para realzar el atractivo económico de nuestro vecindario, además de aumentar la seguridad de viandantes y maximizar nuestro bienestar y el de nuestros los allegados.