La UPV es pionera en este ámbito en España, ya que el año pasado otro grupo de estudiantes participó por primera vez en la competición.
Estos dos equipos tienen algo en común: su pasión por Elon Musk, el físico, inversor y magnate sudafricano que creó Hyperloop. Sin embargo, y como es lógico, se enfrentan a problemas técnicos que hace años que Musk no debe solventar.
"Estamos bajo el amparo fiscal de la universidad, entonces para comprar elementos o cualquier cosa que necesitemos es algo más complicado. También somos estudiantes y, además de esto, debemos estar concentrados en sacarnos nuestras carreras", observó Arroyo.
Entrar a formar parte, dice el capitán, tampoco es fácil: cada año, la UPV realiza un proceso de selección al que se presentan miles de estudiantes apasionados por una tecnología que puede cambiar el mundo del transporte.
De hecho, uno de los lemas del proyecto es aunar la velocidad del avión con la facilidad con la que se coge un tren.
Arroyo admitió que alguna vez ha fantaseado con unir toda Europa en este tipo de vagones magnéticos.
"Además, la energía no se consume y es gratis porque proviene de los imanes", matizó.
El proyecto goza con el apoyo de las autoridades como Marca España, una división del Ministerio de Exteriores del Gobierno que marca una "estrategia de gestión consciente de la imagen y reputación de España", según el organismo.
"Es un proyecto muy importante para España porque se dedica a presentar una imagen positiva de nuestro país y enseña el joven talento como el que hoy presenciamos aquí con el modelo de Hyperloop. Es una prueba de las capacidades que existen en el país", concluyó el director de Marca España, Francisco Ravena.