Magdalena Lasala aporta el trazo literario e Isabel Guerra el trazo vital, logrando el equilibrio entre lo poético y lo intelectual para provocar la reflexión del lector. Lasala es autora de una extensa producción literaria que abarca todos los géneros, avalada con el reconocimiento de lectores y crítica; asimismo es miembro de la Academia de Bellas Artes de San Luis y recibió el Premio de las Letras Aragonesas en 2014. En esta obra, sus diferentes formas de vida ―Isabel, religiosa católica practicante de vida monacal, Magdalena, poeta que desde la intelectualidad filosófica de su formación en psicología humanística es una convencida de la transcendencia del ser humano―, permiten un atractivo encuentro que pretende despertar de las conciencias del mundo de hoy. La obra cuenta con 32 ilustraciones, donde el lector quedará impresionado por ese realismo tan cautivador de la pintora, una obra muy cotizada que ha llamado la atención de la crítica. Sus exposiciones son un éxito de visitas y es también una invitación a contemplar lo que hay más allá de la belleza, un polo de atracción para espíritus sensibles. "Los colores de la luz" se divide en tres partes: vida, arte y pensamiento. Termina con un anexo sobre física cuántica, 6 páginas, brillante, como la luz.
El origen de esta obra es dar respuesta a estas preguntas: por qué pintaba una monja; si pintaba por placer, por capricho, por vocación; si es compatible una vocación religiosa con la de pintar; en qué se basa para pintar, qué quiere... El caso de Isabel Guerra (1947) es curiosísimo: empezó a pintar de forma autodidacta a los doce años, y expuso por primera vez a los quince en la sala Toisón de Madrid. Pasó largas horas estudiando a los grandes maestros en el Museo del Prado, frecuentando exposiciones y leyendo libros de arte. A los 23 años ingresa en el monasterio cisterciense de Santa Lucía en Zaragoza. Hoy es académica de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis y correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Es conocida como «la pintora de la luz». De ella dice la crítica que en sus pinturas, de técnica velazqueña, aparece una lírica cercana a la teología mística cristiana. Cultiva ante todo el retrato y el bodegón dándole una especial importancia a la luz. En su obra cumple el lema benedictino de ora et labora, «reza y trabaja». Su pintura, muy cotizada, ha sido vista en más de treinta exposiciones individuales y otras tantas colectivas desde 1960, cuando contaba con 13 años. Resulta, pues, un ejemplo inspirador para esas jóvenes generaciones que sienten una inquietud por la creación artística. Dice en la introducción: "Así que ahora vas a conocerme y a conocer a mi entorno". Es una artista inclasificable. En el fondo, esta obra tiene el objetivo de ayudarnos a buscar el amor y sus colores.
Ficha técnica
Los colores de la luz
Isabel Guerra y Magdalena Lasala
La Esfera de los Libros, 2018
226 páginas