Con todos los datos recogidos a nivel europeo, no es de extrañar que el pasado mes de mayo, abriera el primer museo dedicado a la felicidad. Lisboa ha sido la ciudad elegida para acoger el Sweet Art Museum. Este espacio situado en la Calle del Azúcar de la capital lisboniense se ha vestido de golosinas, unicornios y una paleta entera de tonalidades rosa para decir sí a la felicidad con su lema #SayYesToHappiness. 8 salas conforman este lugar en el que no faltan detalles originales tales como una piscina de ‘nubes’, helados gigantes y juegos de realidad virtual con ositos de goma hasta el toque más artístico de la mano de la artista Maria Imaginário, autora de Lucky fruit, la última de las salas, la dedicada a los más pequeños.
Así, la conocida frase ‘somos lo que comemos’ está hoy más de moda que nunca y, aunque todos sabemos que una dieta basada en vegetales, frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos nos hace estar más sanos, siempre tenemos cerca los antojos y los caprichos más apetitosos. Pero lo que hay que tener en cuenta es que la citada dieta vegetal ayuda a mejorar nuestro bienestar emocional y estado de ánimo ya que hace que aumente la síntesis en nuestro cuerpo de los neurotransmisores del buen humor.
La alegría en la cocina es posible si sabemos qué alimentos disfrutaremos elaborando en la sartén y disfrutándolos con los más queridos a la mesa. Pescado, carne, huevos y patatas son algunos ejemplos con los que hacer platos para chuparse los dedos. Además, para los más golosos que quieran mantenerse en forma y cuidar su salud, existen opciones sanas como las golosinas Yummeat. Su 0% significa que no contienen azúcar ni grasas, así que son perfectas para disfrutar en cualquier época del año y para repartir en cualquier ocasión del día.
Entre los consejos para conseguir el bienestar físico y emocional también está el de practicar deporte con cierta regularidad. La conclusión no es otra que entender que hacer ejercicio potencia la creación de endorfinas en nuestro organismo y, por ello, tenemos una mayor sensación de felicidad. Disfrutarlo también depende, en parte, de la sensación de euforia que provoca así que no es mala invitación para aquellos que sienten pereza por ejecutar los músculos.