En los primeros siete meses del año, los ingresos fiscales aumentaron un 10 por ciento interanual y totalizaron 12 billones de yuanes, retrocediendo desde el aumento del 10,6 por ciento registrado en la primera mitad del año, de acuerdo con los datos.
El ministerio atribuyó la ralentización al descenso de las tasas de impuestos de valor agregado en las industrias de fabricación, transporte y productos agrícolas.
El gasto fiscal durante el período aumentó un 7,3 por ciento y llegó a 12,6 billones de yuanes, lo que representa el 59,8 por ciento del presupuesto previsto para el año.
Con la economía en pie firme y los ingresos fiscales en aumento, China redujo su objetivo de déficit fiscal al 2,6 por ciento del PIB para 2018, una disminución de 0,4 puntos porcentuales frente a 2017, la primera caída desde 2013.
Se prevé que el déficit del gobierno sea de 2,38 billones de yuanes, con un déficit del gobierno central de 1,55 billones de yuanes y la partida correspondiente al local de 0,83 billones de yuanes.
A pesar de una menor proporción de déficit respecto al PIB, China ha elevado el presupuesto para el gasto público general de este año un 7,6 por ciento, hasta 21 billones de yuanes, por encima del aumento del 6,1 por ciento en lo relativo a ingresos presupuestarios.