A diez años de su fundación, parecería que UNASUR se encuentra en estado de coma.
A principios de este año, Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú dejaron de participar por tiempo indefinido en UNASUR con el argumento de que ha estado acéfala y no existen condiciones para tomar decisiones. No ha podido elegir su secretario general.
En la actualidad, el presidente de Colombia, Iván Duque, cumpliendo con su promesa electoral, abandona UNASUR y dice que “Colombia no puede seguir siendo parte de una institución que ha sido el más grande cómplice de la dictadura de Venezuela”.
En Ecuador es asunto de UNASUR, (y de estatua) de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y TELESUR.
Ecuador tramita ante UNASUR la devolución del edificio construido para el organismo regional a un costo de 43 millones de dólares. Dice el presidente Lenin Moreno que “el edificio ya no sirve para lo que concebido”.
Junto a la inauguración, se debeló una estatua de bronce de 2.28 metros con la efigie de Néstor Kirchner como regalo del gobierno argentino. La alcaldía de Quito la ha retirado de la plaza Argentina y se guarda en almacenes del municipio.
Al mismo tiempo, el gobierno ecuatoriano anunció que deja el grupo Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), creada en el 2004 en Cuba por Fidel Castro y Hugo Chávez con el objetivo de luchar contra la pobreza y la exclusión social, por la falta de colaboración de Venezuela para adoptar medidas que eviten el éxodo de sus ciudadanos.
Y por último, también abandona TELESUR. Le aplican las tijeras para los dos millones de dólares que anualmente financiaba. Argentina también abandonó en el 2016 su participación financiera.
¿De qué huyen los países de suramericanos?