La mayor parte de la factura en objetos perdidos se la lleva la ropa. El 39% de los encuestados afirma que sus hijos pierdes sobre todo complementos, como bufandas, guantes o gorros. El 34% pierden chaquetas y sudaderas, prendas con un coste más elevado. En tercer lugar, el 14,5% explica que básicamente extravían material escolar. Según los encuestados, el equipamiento y el material para extraescolares deportivas acaba fácilmente en el baúl de los objetos perdidos debido a las confusiones entre los alumnos.
Justamente para resolver este problema nació Stikets, una empresa dedicada a la fabricación de etiquetas personalizadas para ayudar a las familias a que sus pertenencias vuelvan a casa. Stephanie Marko, CEO de Stikets, señala que “las familias son cada vez más conscientes de la importancia de marcar toda la ropa y el material escolar para evitar tener que reponerlo a lo largo del curso, con lo que prevemos cerrar este año llegando a los 300.000 clientes”.
Pero el marcado de las pertenencias no es solo indispensable para las familias, sino que los centros educativos también advierten a padres y madres de los problemas organizativos que supone la gestión de los objetos perdidos en los colegios.
Marko explica que “cada vez son los centros que nos contactan directamente para ofrecer nuestros productos a sus alumnos”. Mientras que los centros pueden devolver fácilmente al alumno el material marcado, no pasa lo mismo con las prendas u objetos sin nombre: “algunas escuelas incluso destinan salas a objetos perdidos que nunca vuelven al propietario, con el engorro que eso supone para la escuela y la pérdida que representa para la familia”.