Análisis y Opinión

Saludo entre Pedro Sánchez y Donald Trump: suspenso en protocolo

¿QUIEN TUVO LA CULPA?

· Por Sara López Martos - Licenciada en Economía por la Universidad de Barcelona (UB) y Bridgewater College, Virginia (EEUU). Master en Protocolo, Organización de Eventos y Gestión de Congresos. Asesora Experta en Organización de Eventos Institucionales, Congresos y Presentaciones Corporativas

Sábado 06 de octubre de 2018
La reciente visita de Pedro Sánchez a EEUU ha vuelto a sacar a la luz el fugaz primer “saludo” entre el Presidente del Gobierno español y Donald Trump durante la cumbre de la OTAN el pasado mes de julio. He preferido entrecomillar la palabra saludo porque a mi entender no cumplió con unos mínimos como para catalogarlo como tal. Hoy me gustaría dedicar mi artículo al tema de los saludos utilizando como ejemplo ese primer encuentro. El saludo correcto se compone de un apretón de manos, acompañado de una sonrisa y un buen contacto visual. Seguro que muchos de vosotros habéis visto el saludo entre Pedro Sánchez y Donald Trump hace unos meses en la cumbre de la OTAN. ¿Por casualidad os habéis fijado si interviene alguna de estas tres variables o incluso las tres? La respuesta resulta sencilla: el contacto entre el presidente de los EEUU y el presidente del gobierno español se caracterizó por su brevedad. Durante ese instante Donald Trump en ningún momento se detuvo para mirar a Pedro Sánchez o para estrechar su mano. El único contacto visual que se observó fue cuando Donald Trump, sin detenerse, miró de reojo a Pedro Sánchez.

Esa mirada vino acompañada de unas breves palabras por parte de Donald Trump que estoy segura no fueron muy cordiales. Quizá el acercamiento por parte de Pedro Sánchez no fue el más correcto. A mi entender el presidente del Gobierno español resultó demasiado invasivo y no respetó en absoluto la zona social a pesar de ser Donald Trump. Cuando se entra en contacto por primera vez con alguien o bien no existe mucha relación con nuestro interlocutor, lo mejor es mantener una distancia entre 122 y 360 cm. Es lo que se conoce como la zona social. Si además se encuentra en medio de un grupo numeroso, como es el caso del encuentro fortuito entre Donald Trump y Pedro Sánchez en la cumbre de la OTAN, una distancia mayor de 360 cm hubiera sido la correcta.

No cabe duda de que el hecho de que Pedro Sánchez no respetara las distancias provocó una reacción más agresiva por parte de Donald Trump. Aunque las declaraciones de Pedro Sánchez cuando el Presidente norteamericano llegó a la Casa Blanca no ayudaron al acercamiento entre los dos. Es cierto que el Presidente de los EEUU tampoco puede utilizarse como ejemplo de buen saludo. Ya habréis visto numerosas noticias sobre la forma de saludar de Trump. Su saludo se ha convertido en noticia cada vez que recibe a un Jefe de Estado o Presidente del Gobierno. Apuesto a que más de uno ya habéis mantenido una conversación sobre este tema.

Para empezar Donald Trump no se caracteriza por respetar las distancias mínimas. Muchas veces, al encajar la mano de su interlocutor, el Presidente Trump estira del brazo de su colega metiéndolo directamente en su zona de confort lo que suele incomodar bastante a su contraparte. En otras ocasiones mantiene la mano de su interlocutor encajada sin soltarla, un detalle que de nuevo vuelve a incomodar a su invitado. Existe otro gesto que Donald Trump acostumbra a utilizar cuando encaja la mano: apoya su mano izquierda por encima del codo de su interlocutor y no le suelta. ¿Qué sentido tiene mantener cogida la mano de la otra persona o mantener su mano por encima del codo? ¿Acaso pretende transmitir una mayor cercanía?

Existen otros gestos que pueden ayudar a transmitir esta cercanía. A nivel de protocolo hay un saludo perfecto que me gustaría mostraros. En primer lugar, debe de durar entre 3 y 4 segundos. La palma de la mano debe de estar en paralelo, perpendicular al suelo. Esta orientación denota cordialidad. Si se extiende la palma de la mano orientada hacia abajo transmitirá autoridad. Del mismo modo, si alguien nos extiende la mano con la palma de la mano hacia arriba nos estará indicando que es una persona sumisa. De ahí la importancia de colocar la mano correctamente. En cuanto a la presión del apretón de manos conviene aplicar la misma presión que se recibe. De este modo se evitará el famoso quebrantahuesos, un tipo de saludo muy común en el mundo de los negocios.

Ya os he comentado al principio de mi artículo que en un apretón de manos intervienen otras variables: la sonrisa y la mirada. En el momento de dar la mano es importante mirar al interlocutor al tiempo que se esboza una sonrisa. Mi especial pasión por la cultura oriental me obliga a hacer una matización: cuidado si os reunís con un empresario oriental. Acordaros de que el contacto visual no lo llevan muy bien con lo que os recomiendo que en el momento de encajar las manos miréis unos 5-7 segundos a vuestro interlocutor. Si prolongáis más tiempo ese contacto vuestro interlocutor se puede sentir incómodo.

Del mismo modo, os recomiendo que sean ellos los que lleven la iniciativa. Si vuestro colega oriental os extiende la mano no dudéis en hacer lo mismo. Por el contrario, si veis que vuestra contraparte se decanta por la tradicional inclinación mejor que optéis por esta opción y hagáis lo mismo. Recordad que la cultura oriental no lleva muy bien el contacto físico y nosotros acostumbramos a ser muy efusivos. La clave es siempre la moderación y sobre todo que sean ellos los que lleven la iniciativa. Si en unos párrafos más arriba os he hablado de las distancias estándar que conviene respetar recordad que en el caso de los orientales estas distancias deben de ser incluso mayores.

A modo de conclusión me gustaría recordaros que la posición de la mano os puede dar muchas pistas sobre la personalidad de vuestro interlocutor. Si queréis transmitir cordialidad y confianza acordaros de que vuestra mano debe permanecer en paralelo al suelo, debéis mirad a vuestro interlocutor y sobre todo sonreíd. Recordad que la presión ejercida debe de ser la justa independientemente del sexo y el rango de la persona a la que dais la mano. Si es vuestro primer contacto recordad que sólo se necesitan 7 segundos para causar una primera impresión y luego resulta muy difícil cambiar la percepción que causamos en los demás.