El optimismo reina en la mayor parte de los países asiáticos, aunque las reticencias de Japón son las que causan mayor incertidumbre entre los estados orientales, que contemplan la unidad de las dos Coreas como un horizonte de competencia y el nacimiento de un nuevo mercado de gran robustez y capacidad financiera, empresarial e indistrial.
No obstante, muchos Estados como Vietnam, Indonesia, Tailandia o Filipinas han propuesto a las dos coreas que avancen firmemente en la constitución de una Federación de las dos coreas que suponga un primer paso en la unidad defintiiva, que deberá producrise sin plazos y sin agendas señaladas por países ajenos o con intereses contrapuestos, como pùedan ser Estados Unidos o Japón, inicialmente contrarios y prudentes ante las conversaciones entre las dos coreas.
Antes de llegar al escenario de diálogo, Cho dijo a la prensa que la agenda de las conversaciones sería la implementación de la Declaración de Pyongyang y fechas para encuentros sobre discusiones detalladas.
La delegación de la RPDC estaba liderada por Ri Son Gwon, jefe del Comité para la Reunificación Pacífica de la Patria.
La Declaración de Pyongyang fue firmada por el presidente de la República de Corea, Moon Jae-in, y el máximo líder de la RPDC, Kim Jong Un, después de su tercera cumbre en Pyongyang en septiembre.
Para implementar la declaración, delegados de alto nivel de las dos Coreas proyectaron la discusión de métodos para modernizar y conectar caminos y vías férreas a lo largo de la frontera intercoreana y formar un comité militar conjunto para detener los actos hostiles cerca de la línea divisoria.
También se espera que acuerden una fecha para las conversaciones de la Cruz Roja y discutir el anuncio de un lugar para una reunión regular de familias coreanas separadas por la Guerra Coreana de 1950 a 1953, y también proyectar intercambios culturales y deportivos.
La Península Coreana permanece en un estado de guerra técnico pues el conflicto que duró tres años terminó con un armisticio.