Ello no es de extrañar teniendo en cuenta que los emprendedores, antes de dar este paso tan importante, consultan los resultados obtenidos por el resto de tiendas online. Y los mismos no pueden ser mejores, especialmente en la última década. Cada vez más gente compra desde su casa, lo cual viene dado por diversos factores en los que ahondaremos a continuación. Dicho aspecto se suma a otros detalles positivos a nivel monetario –ejemplificándolo la menor inversión que requiere mantener un comercio digital en comparación con uno físico– para convertir a esta opción en la preferida por quienes desean emprender un negocio.
Paulatinamente va aumentando el número de personas que desean privacidad en sus compras
En otros tiempos adquirir ciertos productos íntimos acarreaba pasar vergüenza acudiendo a los establecimientos físicos en cuestión. Pero la red proporciona una gran ventaja en términos de anonimato que es aprovechada por miles de españoles a diario. Así lo demuestran quienes se decantan por adquirir sus juguetes eróticos en una sexshop que vende los productos a través de Internet.
Los sexshop online suponen hoy en día, efectivamente, un recurso muy demandado por determinados clientes.
Nuevamente estableciendo una comparación con décadas anteriores se hace evidente un gran cambio en este sentido. Así como un consumidor, años atrás, se sonrojaba al pedir por ejemplo una caja de preservativos, dicha vergüenza que se produce tanto en jóvenes como en individuos de edades más avanzadas es eliminada por completo hoy en día.
Y es que las tiendas eróticas online son plenamente conscientes de que la sociedad actual demanda privacidad en sus compras. Es por ello que proceden a enviar los paquetes de manera extremadamente discreta. Remitentes, logotipos y otros detalles que podrían dar pie a que repartidores y otras personas supieran que se trata de un pedido de sexshop pasan a ser historia para que la caja sea idéntica a las que envían otros comercios electrónicos: tiendas de electrónica, outlets de moda, etcétera.
Esta exigencia de privacidad que tan presente está en la sociedad actual ha llevado a muchos negocios online a adaptarse con el consiguiente aumento de beneficios. A comercios como las tiendas de productos íntimos se suman otros buenos ejemplos como son los de las farmacias.
Probablemente conozcas a alguna que otra persona que, de manera regular o poco habitual, se toma una serie de medicamentos cuyos nombres por determinados motivos no quiere que sean conocidos por los demás –píldoras anticonceptivas, pastillas para reducir síntomas diarreicos, etcétera–. Aprovechando precisamente los envíos que destilan anonimidad y discreción nadie pasa a averiguar qué es adquirido en una farmacia en línea.
En efecto, en plena era digital muchos consumidores comparten sus compras en las redes sociales publicando desde comentarios hasta fotografías e incluso vídeos mostrando su funcionamiento. Sin embargo, la costumbre actual de la sociedad en lo referente a muchos tipos de artículos más íntimos y personales está cambiando.
Cada vez más consumidores tratan de ahorrar al máximo en todas las adquisiciones efectuadas
Es innegable que la sociedad española siempre se ha caracterizado por ser ahorradora en líneas generales, pero la necesidad de mirar con lupa cada gasto llevado a cabo aumentó drásticamente a raíz del año 2007. Y no es para menos, puesto que fue el momento en el que surgió la temida crisis económica que tantos expertos llevaban años vaticinando.
Finalmente las penurias monetarias acabaron produciéndose en nuestro país, más o menos al mismo tiempo en que comenzaba el auge de los comercios electrónicos. Aun así, a pesar de los bajos precios de los que algunos presumían no acababan de despegar del todo a causa principalmente de los gastos de envío.
Por suerte, poco a poco va engrosándose el listado de tiendas online que no obligan a los consumidores a abonar el coste del transporte –siempre y cuando el pedido supere una cifra mínima–. Ello invita a los consumidores a decantarse por la alternativa a distancia si la misma supone ahorrarse desde unos céntimos hasta varios euros comparando sus precios en establecimientos físicos.
Pero el ahorro no viene dado solo por un menor coste, sino también por la ausencia de desplazamientos. Y es que no hay nada mejor que pagar menos por un mismo producto y recibirlo cómodamente en el domicilio evitando el consumo de combustible que, a poco de poner fin al año 2018, no es que esté precisamente barato el litro tanto de gasoil como de gasolina.
A todo ello deben ser sumadas las constantes promociones que los comercios digitales lanzan en forma de cupones de descuento, regalos al introducir un código, acumulación de puntos para próximas compras y otras ideas que conllevan un gran éxito económico.
De hecho, los beneficios tanto de las grandes tiendas multinacionales como de las pequeñas PYMEs que optan por vender a través de la red no han hecho más que aumentar durante el transcurso de los últimos años gracias en gran parte a las costumbres de los españoles que tan distintas son a día de hoy comparándolas con antaño.