La frase es de Karin Kneissl, la Ministra de Asuntos Exteriores austriaca, país que ocupa la presidencia rotatoria de la UE durante este semestre. En sus declaraciones en rueda de prensa el 22 de noviembre pasado, tras un encuentro con el Ministro de Exteriores uzbeko, Abdulaziz Kamilov, en Bruselas para tratar sobre un posible acuerdo mejorado de cooperación entre la UE y el país centroasiático. Durante sus declaraciones, la ministra austriaca afirmó que hemos visto "la liberación de la mayoría de los detenidos que han estado en la lista de presos de preocupación de la UE. Soy consciente de que [aún] queda una persona en esa lista, y sería definitivamente muy útil si estas listas [ya no fueran] necesarias”.
Al mismo tiempo, durante los días 22 y 23 de noviembre, se estaba desarrollando en Samarcanda (Uzbekistán) el Foro Asiático sobre los Derechos Humanos, un encuentro internacional para conmemorar el LXX aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada en San Francisco en 1948, e impulsada por la viuda del Presidente Roosevelt, Eleanor Roosevelt.
Este foro es parte de una iniciativa más amplia y de una política que ha emprendido el presidente uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, desde sus primeros momentos ocupando el cargo: un compromiso con los Derechos Humanos. Desde luego ha habido gestos de cara a la galería internacional, es decir, para recabar la admiración del mundo, para dar a entender sin equívocos que Uzbekistán ha emprendido un nuevo camino en ese sentido. Además, en septiembre del 2017, Mirziyoyev visitó la sede de la ONU en Nueva York y tuvo un encuentro con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Raad Al-Hussein, y le ofreció abrir en su país una Oficina del ACNUDH; meses después, Mirziyoyev decretó que se destinaran 100.000 dólares para que la ACNUDH celebrara el LXX Aniversario de la Declaración de 1948 en su país y el parlamento uzbeko adoptó un plan de acción que contempla la celebración de casi cien eventos relacionados con ese mismo tema.
Algunos pueden tildar estos hechos de propaganda, pero parece que sus actos no son solo marketing político, sino que realmente se ha tomado en serio esa parcela de la política. De hecho, hace apenas un mes, solicitó que se abriera una investigación criminal por la sospecha de que en una parte del país se estaba sometiendo a un grupo de personas a trabajos forzosos o trabajaban en régimen de semi esclavitud, un hecho inaceptable que hizo saltar todas las alarmas en el palacio presidencial.
La experiencia española con los Derechos Humanos durante la elaboración de la Constitución también es elocuente, ya que se incluyó como uno de los puntos fundamentales del texto el artículo 10.2: “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”.
En efecto, La Declaración Universal de los Derechos Humanos, reforzada por la Declaración y Programa de Acción de Viena (1993), se ha convertido en la base de cien tratados y declaraciones universales internacionales sobre derechos humanos, una enorme cantidad de convenciones regionales y leyes nacionales sobre los Derechos Humanos de los estados, y juntas constituyen un sistema integral de normas legalmente vinculantes, diseñados para promover y proteger estos derechos.
En Uzbekistán, las cuestiones de promoción, observancia y protección de estos derechos se considera una de las prioridades de la política estatal y un objetivo a preservar en la interacción con sus socios internacionales. En sus más de 25 años de independencia se ha venido creando paulatinamente un sistema político estable que cumple con los criterios modernos de democracia y derechos humanos. De esta forma, en 2017, la República de Uzbekistán se trasladó a la etapa más importante de su desarrollo legal democrático, una fase para reformar aún más todos los aspectos de la vida de la sociedad gracias al programa "Estrategia de acción para las cinco direcciones prioritarias del desarrollo de la República de Uzbekistán en 2017-2021", aprobado el 7 de febrero de 2017. Este programa marcó el comienzo de una nueva etapa de transformación democrática y modernización del país, especialmente en lo relacionado con las libertades e intereses legítimos de la persona.
Al implementar la Estrategia de Acción, la atención se centra en la reforma fundamental de la construcción estatal y social destinada a fortalecer aún más el papel del parlamento y los partidos políticos para profundizar las reformas democráticas y modernizar el país, mejorar el papel de las instituciones civiles en la protección de los derechos humanos, garantizar el estado de derecho y reformar el sistema judicial. Estas tareas implementan completamente el principio "Los intereses de la persona están por encima de todo" y parten de la idea de que “no son las personas quienes deben servir a los organismos estatales, sino que los organismos estatales son quienes deben servir a las personas".
El deseo declarado de Uzbekistán de estrechar lazos con la UE, de buscarnos como socio político y comercial, es una clara muestra de su compromiso con el avance de los Derechos Humanos, uno de los puntos irrenunciables en la agenda de las negociaciones comunitarias.