Las preguntas que las empresas formulan hoy a los candidatos a ocupar una posición van focalizadas, fundamentalmente, a constatar que el elegido posee ya la experiencia necesaria para resolver los retos que se le presenten en su nuevo puesto. Presentar un título de MBA ya no es suficiente para ocultar las posibles carencias profesionales del egresado.
Como un divertimento que ayude a despojar a los MBA de toda esa argamasa de transcendencia que muchas escuelas de postgrado publicitan.
La misión última de toda empresa es conseguir los mejores resultados económicos con el mejor clima laboral. Para ello el directivo puede actuar como gestor o como líder yo apuesto por lo segundo. Mi fórmula mágica sería conseguir el enunciado anterior actuando como un líder. Cambiaría gustoso el acrónimo MBA por MBL (Master in Business Leadership)
Porque la formación carente de práctica solo es información. La comprensión de lo enseñado no asegura su puesta en práctica. Pronunciar la palabra “agua” no moja, hay que tirarse a la piscina. La sabiduría no se consigue por la erudición, por una acumulación de información, sino por una reflexión sobre los fracasos… y eso es experiencia
Si ambos términos los aplicamos al directivo, mi respuesta es que no. Todos hemos conocido profesionales excelentes que no han alcanzado el éxito porque no han sabido “venderse”. Si nos referimos a la empresa, excelencia y éxito están condicionados por el factor tiempo. En un entorno de cambio continuo, los factores que en un momento dado han contribuido a que la empresa alcance la excelencia mudan o desaparecen y entonces o la empresa se reinventa o pierde ese nivel. La revista Fortune publica anualmente las 500 empresas más exitosas. De las publicadas en el 2005 en la actualidad no figuran más del 15%.
Los últimos estudios de la Neurobiología demuestran que nuestro subconsciente acumula todas aquellas vivencias que hemos ido adquiriendo. De ahí la gran importancia que hoy se le da a la intuición como vía privilegiada para solucionar un problema, además de conseguirlo de forma muchísimo más rápida que la racionalización. Desafortunadamente las escuelas de negocio no participan de esa visión
Buscando en nuestro día a día profesional armonizar lo racional –que nos enseña el MBA- con lo pragmático -que nos aporta la experiencia-. Y en caso de duda seguir nuestro INSTINTO.
Me consta que en ocasiones el mensaje de mi libro se ha malinterpretado. Si observamos los orígenes del MBA, éste nació para dotar a quienes tenían un titulo pero carecían de experiencia facilitársela con herramientas, como la técnica del caso, y así conseguir incorporarse más fácilmente al mercado laboral. Cien años después no puede decirse que lo hayan conseguido. Mi objetivo es poner en valor nuevamente la experiencia profesional apuntalando así el principal motivo de la existencia del MBA. Siempre he estado a favor de la formación y entiendo que se pague un precio por la misma. Suscribo las palabras que dijo en una ocasión Mr. Derek Bok rector de la Universidad de Harvard: “Si crees que la formación es cara…prueba con la ignorancia”.
El objetivo de este libro pretende afianzar la idea de la EXPERIENCIA como elemento capital en el mundo de la empresa. La próxima entrega que estoy preparando pivotara en torno a la importancia de los VALORES en el mundo de los negocios. Confío en que también consiga una buena aceptación.