Un seguro contra la fuga de empleados
Así, existen algunas aseguradoras que cubren al empresario en caso de que su plantilla decida marcharse. De lo que se responsabilizan es de los costes derivados de contratar una agencia de selección de personal, así como de los gastos correspondientes a las horas extra que hayan tenido que pedirse a los trabajadores que sí se han quedado (y que, consecuentemente, han visto incrementada su carga de trabajo).
Además de en estas circunstancias, este tipo de póliza resulta de gran utilidad en caso de que la competencia fiche a “tus mejores talentos”. Algo relativamente habitual en sectores como la aeronáutica (¿quién no recuerda el caso de Ryanair?), las finanzas y la tecnología. Aquí también hay que tener en cuenta el “robo de datos” e información.
Tampoco podemos dejar de hablar de las pólizas específicas de Infidelidad del Empleado -o Fidelidad, el nombre cambia según la aseguradora-, pensado (entre otros) para las financieras, y que protege el patrimonio del asegurado en caso de apropiación fraudulenta de los empleados de bienes, valores, fondos, dinero y activos mediante la estafa, robo, hurto y demás. Asimismo, suele cubrir las consecuencias del uso ilegítimo del terminal de comunicación y de la defraudación del fluido eléctrico.
Más allá de lo comentado, fidelizar al empleado para que se sienta comprometido con la empresa será clave para evitar la fuga de talentos en los casos referidos. Un punto en el que entran en juego los incentivos profesionales, los retos, la motivación, los planes de formación y la promoción de un clima laboral saludable, entre muchas otras cuestiones.