Las fuerzas de seguridad españolas descubrieron la existencia de una organización criminal dedicada al cultivo, preparación y distribución de marihuana y hachís con varias células activas y relacionadas entre sí, cuya actividad se localizaba en distintas puntos de Cataluña y el País Vasco (norte).
En sus pesquisas, la Guardia Civil descubrió el "modus operandi" de la banda, cuya estructura criminal funcionaba con una célula central que, bajo fuertes medidas de seguridad, estaba encargada de recoger diariamente grandes cantidades de marihuana de plantaciones o de intermediarios.
Posteriormente, esta organización delictiva ponía la droga a disposición de otras células para su exportación.
"Para completar la actividad disponían también de dos plantaciones 'indoor' (interiores), hidropónicas y muy sofisticadas donde cultivaban y preparaban marihuana ya procesada. En estas plantaciones se intervinieron 'plantas madre', capaces de producir potencialmente decenas de miles de esquejes (tallos) a corto plazo, típicas de explotaciones 'indoor' de alto rendimiento", destacó la Guardia Civil.
Una vez que los estupefacientes estaban listos, la organización los distribuía a Holanda y Reino Unido en camiones, "camuflada en objetos varios como material deportivo (sacos de boxeo), 'pufs' de decoración u oculta tras balas de alfalfa para consumo animal, recipientes de vino y cerveza o palets (cajas) de verdura y hortalizas".
La banda estaba compuesta por cinco células que, para mayor seguridad, usaban un entramado de empresas ficticias para dar apariencia legal a las actividades que realizaban.
Las fuerzas de seguridad españolas registraron 17 domicilios y naves industriales de los integrantes de la banda, donde decomisaron 160.000 euros en metálico (unos 183.500 dólares) de los cuales 75.000 euros (unos 86.000 dólares) estaban enterrados en el suelo del garaje de uno de los líderes de la organización.
También encontraron objetos relacionados con la preparación de la droga para su venta, y un arma de fuego modificada y en perfecto estado para ser utilizada.
En uno de estos registros, realizado en la localidad de Cabrera de Mar, Barcelona, se descubrió un laboratorio completo de transformación de derivados del cannabis.
España es un país clave para la lucha contra el tráfico de drogas en Europa, ya que su posición geográfica la convierte en la puerta de entrada al continente europeo del hachís del norte de Africa y de la cocaína y otras sustancias que llegan de América Latina.