Exterior

Escocia, el paraíso perdido

Escocia ofrece paisajes de belleza inigualable, pero también el calor de una gente alegre y acogedora.

Reportaje:::>>> DESTINO EN ALZA

Por José Luis Barceló.

José Luis Barceló Mezquita | Martes 21 de octubre de 2014
Escocia se ofrece hoy al visitante como un refugio para todos los sentidos. Visitar Escocia es, en muchos casos, recuperar una Europa olvidada: desde paisajes de impactante emoción, hasta ciudades clásicas donde el ir y venir de las gentes demuestran que aún hay una Europa vital y trabajadora capaz de regenerarse a sí misma. El portal oficial del Turismo de Escocia nos ofrece alternativas para programar nuestra visita.

Un poco de Historia

El origen de Escocia se remonta muchos siglos atrás, cuando durante el Imperio Romano se decidió crear una marca con la Muralla Adriana que dividió las tierras entre las conquistadas del Sur y las que quedaban al Norte, más allá de la muralla. Las leyendas artúricas sitúan el origen del Rey Arturo en la etapa posromanizada, al caer el Imperio, algo más atrás de cuando se le había situado hasta ahora, en torno al siglo VI. Se cree que Arturo pudo ser un noble o caudillo militar romano llamado Artorio, que quedó en el territorio y acaudilló pueblos. Los pictos y otros pueblos al Norte de la Muralla Adriana mantuvieron siempre una leyenda de feroces luchadores que ha llegado hasta nuestros días y que, probablemente, aún forme parte de la psicología de un pueblo independiente y sufrido que siempre supera las dificultades.

Hoy se sabe que la Crónica anglosajona fecha en torno al siglo X es el documento más antiguo en el que aparece el término Scotland, formado a partir del término latino, Scoti cuyo origen parece ser que es el plural de “irlandés” en la lengua local, y que fue uno de los primeros pueblos colonizadores y que desde antiguo se empleaba para referirse a los habitantes de Hibernia (la actual Irlanda). La palabra Scotia, aparecida en el latín vulgar, se empleó sólo para referirse a la zona de Escocia en la que se hablaba gaélico; además, este término alternaba con Albania, procedente del término gaélico para Escocia, Alba. El empleo del término Scotland para referirse a todo el territorio escocés sólo se generalizó en la baja Edad Media. Escocia (en inglés: Scotland; en gaélico escocés: Alba; en idioma escocés: Scotland) es conocida como la más septentrional de las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido.

Junto con Inglaterra y Gales, forma parte de la isla de Gran Bretaña, abarcando un tercio de su superficie total; además consta de más de 790 islas. Todo el territorio supone 78.772 km2 y cuenta con una población que supera los 5.500.000 habitantes, con capital en Edimburgo. Glasgow es la ciudad más grande del país y su área metropolitana concentra un 40% del total de la población escocesa.

El Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en la que se firmó el Acta de Unión con Inglaterra, para crear el Reino de Gran Bretaña. La unión no supuso alteración del sistema legal propio de Escocia, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, por lo que es considerada en el derecho internacional como una entidad jurídica distinta. La pervivencia de unas leyes propias, y de un sistema educativo y religioso diferenciado forman parte de la cultura escocesa y de su desarrollo a lo largo de los siglos. El carácter independentista de Escocia no es, sin embargo, un problema para el Reino Unido, que ha sabido mantener el carácter independiente del territorio y su población.

Turismo atractivo

Escocia se hoy abre al escenario mundial ofreciendo innumerables tesoros turísticos que se aparecen al visitante resguardados del exterior y que dispone de una importante red de centros de información turística que se concentran en VisitScotland.com, donde se ofrecen todas las inagotables posibilidades que dispone el país. Sus casi 80.000 kilómetros cuadrados son fuente inagotable de infinitas sensaciones muy variadas, desde rutas de castillos abandonados o en ruinas, hasta los lagos donde permanecen leyendas como la del monstruo del lago Ness. El eterno verdor de sus inmensos paisajes, el mar bravo de acantilados donde el mar estampa su impetuosa fuerza, o el refugio al caer el día donde podemos degustar proverbiales whiskies o las clásicas cervezas, son algunas de las alternativas que Escocia nos ofrece cada día.

¿Cuál sería un programa para una visita a Escocia? Primer deberíamos situar nuestras propias inclinaciones, porque Escocia ofrece posibilidades para todos los gustos, desde una escapada para senderismo, hasta campos de golf que se consideran los mejores de Europa. Desde la visita a las ciudades clave de Edimburgo y Glasgow hasta la visita a monumentos históricos y megalíticos.

La ruta de las ruinas escocesas es inevitable, y con su romanticismo mantiene siempre presentes historias medievales o leyendas de fantasmas, tan populares en Escocia. Ruinas como la de la catedral de San Andrews, la catedral de Elgin o los innumerables castillos son algunas de las propuestas que llamarán, sin duda, nuestra atención.

La cuna del golf

Golf o mejorar nuestro inglés también pueden ser una alternativa a nuestro ocio habitual. De hecho, Escocia es la cuna del golf y cuenta con más de 550 campos para jugar. La historia y la cultura del golf en Escocia se remontan a seiscientos años atrás, en un país reconocido en todo el mundo como la tierra del golf por antonomasia. El golf en Escocia es variado y asequible, con campos y cursos disponibles por todo el país. En ningún otro lugar del planeta existe semejante riqueza en tradición y patrimonio. Además, la práctica de este deporte en Escocia puede resultar bastante económica: en muchas zonas se ofrecen pases de descuento y abonos para varios campos de golf, abriéndole todo un abanico de posibilidades.

Comer y alojarse

Escocia es un lugar para visitar. Si Inglaterra no destaca sobre todo por su gastronomía –aunque hay quien duda esto, y un amigo mío inglés decía que a los ingleses les bastaba con tener Mark Spencer para comprar todo lo que les hacía falta-, Escocia es todo lo contrario: desde sopas o pescados hasta carnes o postres, hay platos para todos los gustos. La gastronomía de Escocia comparte solo algunos platos con la cocina inglesa y cuenta con muchos atributos y recetas propias de influencia marina, de diversas invasiones, de la cultura propia, e incluso de influencia francesa. Los platos considerados tradicionales a veces han sido traídos por los pueblos inmigrantes de antaño.

Entre algunos de los más solicitados se encuentran entre las sopas la Cullen Skink, una sopa de pescado ahumado y cebolla, el Bawd bree, la popular Cock-a-leekie soup que se hace con puerro, patata y mantequilla, Game soup, Hairst Bree o Hotch potch o las Partan bree (marisco) y Scotch broth cebada y carne de vaca o cordero). Los roast de ternera o ciervo, oca y ganso o marisco que recuerda al gallego en su forma de prepararse y ofrecerse son algunas de las notas pintorescas de los alimentos del país.

Y para beber, quien puede resistirse a los interminables tipos de cervezas escocesas de todo tipo: tostadas, de barrica de roble, típicas ale, y algunos tipos de draught inspirados en las mejores cervezas inglesas e irlandesas que encuentran en Escocia algunos de los mejores resultados.

Citas indiscutibles

Edimburgo: Una visita a Edimburgo es indispensable y nos harán falta al menos dos días para hacerse una idea de la cantidad de cosas que nos quedarán por ver hasta la siguiente visita. Recomiendo buscar alojamiento cerca de la Royal Mile donde hay varios albergues muy céntricos a precios razonables, o Princess Street, donde también pueden encontrarse estupendos alojamientos en pleno centro de la ciudad sin tener que recurrir ni tan siquiera al transporte público. En un radio menor al kilómetro cuadrado podemos disfrutar del Castillo de Edimburgo, de varios museos como la Royal Scottish Academy o la National Gallery of Scotland, la catedrales de St. Giles, los monumentos a Scott y Calton Hill, con vistas preciosas sobre la ciudad, o el palacio de Hollyrood Palace que fue residencia de la corona británica en Escocia. Con algo de tiempo, caminando un poco podemos acercarnos a Andrew’s Seat, una colina de origen volcánico desde la que puede divisarse una bonita panorámica de la capital de Escocia.

En la localidad de Stirling podemos encontrar el monumento dedicado a William Wallace el mítico héroe escocés conocido internacionalmente en buena parte gracias a la película “Braveheart”. Es un símbolo del movimiento nacionalista escocés. Regularmente un actor caracterizado explica la historia de Escocia ligada con Wallace y sus luchas contra los ingleses. En la torre se puede ver en vídeo, en carteles y con audioguías la historia de Wallace, Robert Bruce y otros personajes relevantes y contemplar estatuas de diferentes personajes escoceses de relevancia. Te sorprenderás al ver la inmensa espada que usaba Wallace en sus contiendas.

El Lago Ness

Este lago es famoso en todo el mundo por la leyenda del monstruo antediluviano que se supone vive en él. Incluso existen varias grabaciones y fotografías que así lo atestiguan. Las ruinas del castillo de Urquhart Castle, a las orillas del lago, confieren al paisaje notas de misterio, que lo transforman en un lugar singular.