Siguiendo esta idea, yo me había prometido a mí mismo no nombrar al partido político que parece ser que lo está petando: Vox. Un poco jugando a aquello que en las películas de Harry Potter se hacía con el innombrable Voldemort (el malo de la película). Pero no ha podido ser.
La ultraizquierda y toda la izquierda en general están haciendo un trabajo inmenso de “desfranquización” de la ultraderecha española. Unos haciéndolos mártires, por Dios y por España, con los continuos escraches violentos, otros jugando a “que viene el lobo”. Cuento que, por cierto, todos sabemos cómo acabó: sin ovejas y el pastorcillo como mentiroso.
Pues bien, la desfranquización estética de la ultraderecha y su europeización a través de los partidos ultras que pretenden acabar con la Unión Europea ya se ha conseguido. Ahora solo falta condenar a este partido, censurarlo o pedir que lo prohíban para que su éxito a las próximas elecciones sea similar al de las colas ante una exposición escandalosa o para la compra de un libro transgresor. Os equivocáis.