El Gobierno ha incluido en los Presupuestos Generales 2019 la subida del precio del diésel, al retirarse la bonificación con la que contaba este combustible. Con la presentación de dichos presupuestos, el Gobierno socialista ha dado el primer paso para la subida del diésel en 2019. Aprobada su remisión a las Cortes en Consejo de Ministros, los PGE del ejecutivo de Sánchez recogen la eliminación de la bonificación del diésel, lo que en la práctica supondrá incrementar el precio del gasóleo en 3,8 céntimos por litro.
Esta subida de impuestos al diésel supondrá, según los cálculos del Gobierno, incrementar en un 21,3% la recaudación del impuesto de hidrocarburos, con 670 millones de euros extras para las arcas del Estado. El 30% de lo recaudado, que no se contabilizará hasta 2020, irá destinado, según explican desde el Ejecutivo, a promover medidas que impulsen una movilidad más sostenible, con un parque automovilístico más eficiente y respetuoso con el medio ambiente.
El ¿oscuro? futuro de los coches diésel
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha explicado que está subida al diésel tendrá un impacto de 3 euros mensuales para el conductor medio, el que recorre unos 15.000 kilómetros anuales, lo que le supondría alrededor de 36 euros adicionales al año.
“La medida no tiene impacto en el gasóleo profesional, ya que quedarán fuera los profesionales del transporte, incluidos los profesionales agrarios”, ha asegurado la ministra. Sin embargo, este beneficio solo será aplicable a los vehículos de transporte de mercancías con un peso igual o superior a 7,5 toneladas y a los vehículos ligeros con autorización. De esta manera, muchos profesionales y autónomos sí se verán afectados por la subida al diésel.
En cualquier caso, el incremento del precio del diésel no tendrá efecto hasta que sean aprobados los Presupuestos Generales del Estado por el Congreso, algo para lo que el Gobierno necesita recabar los apoyos de Podemos y nacionalistas catalanes y vascos.