De esta forma, Kim hará su primera visita oficial a Vietnam, donde se entrevistará con el presidente del país y secretario general del gobernante Partido Comunista, Nguyen Phu Trong, además aprovecharía su estancia para visitar una fábrica en Bac Ninh (norte) y la ciudad industrial portuaria de Hai Phong, según fuentes gubernamentales vietnamitas que recogen medios internacionales.
Para los analistas, el hecho de que sea Hanói la sede oficial de la segunda cita de Kim y Trump conlleva un enorme interés, ya no sólo simbólico, para mejorar las relaciones entre ambos países sino que contribuye a lanzar un nítido mensaje a la comunidad internacional en el sentido de que EEUU y Vietnam han superado todo tipo de improperios y agravios de tiempos pasados tras una larga y cruenta guerra.
Lo que es evidente que la tímida apertura exterior del régimen norcoreano, tras la cumbre de Singapur en junio pasado entre Kim y Trump, irá ensanchándose a lo largo de 2019, de ahí que Vietnam finalmente haya sido considerado como la mejor referencia para acercar a dos países históricamente enfrentados como lo estuvieron antes los vietnamitas y estadounidenses.
Desde que restableciera relaciones diplomáticas con EEUU, en 1995, Vietnam ha ido estrechando lazos económicos y comerciales con Estados Unidos, certificados en las visitas de Estado a Hanói de presidentes estadounidenses como Bill Clinton, Barack Obama o Donald Trump, quien viajó a la capital vietnamita en noviembre de 2017.
La nueva cumbre de Vietnam también sirve para resaltar las buenas relaciones entre Hanói y Pyongyang, lazos históricos por las raíces comunistas de ambos regímenes, aunque las diferencias económicas y políticas entre los dos países en los últimos años han sido evidentes, de ahí ahora que Corea del Norte analice los progresos habidos en Vietnam para ser aplicados por Kim Jong-un.
Corea del Norte también estudiará todo lo concerniente al tema turístico de Vietnam, que se ha convertido en uno de los más visitados de Asia, cuyo gobierno tiene una planificación diseñada hasta 2020 con el objetivo de convertir al turismo en un sector económico de punta para el país.
Además de ver y estudiar la economía de mercado de orientación socialista de Vietnam, Kim Jong-un también volverá a insistir en su encuentro con Trump la fórmula de aliviar las sanciones impuestas por EEUU y la ONU por sus ensayos nucleares en 2017, aunque Washington pedirá más eficacia a Pyongyang para su desmantelamiento nuclear.
El Partido Comunista vietnamita ha sabido adaptarse a la realidad actual combinando su poder con un importante cambio en la economía, eso sí ejerciendo un control político que no le ha librado de críticas internacionales, pero su modelo, más restringido que el chino, puede ser esencial para Corea del Norte y así comenzar una nueva etapa en el país que le proporcione los avances suficientes para cambios económicos que le permitan crecer a una media anual del 6, 9 por ciento como lo ha hecho Vietnam en los últimos 30 años, cuyo mercado es uno de los más pujantes del Sudeste asiático.
En definitiva, esta nueva reunión debe servir para avanzar en el diálogo sobre la desnuclearización norcoreana, que por ahora ha avanzado poco desde la primera cumbre entre Trump y Kim en junio pasado en Singapur y al mismo tiempo, como asegura el Rodong Sinmun, diario oficial del Partido del Trabajo de Corea del Norte, el encuentro en Hanói es “decisivo" en cuanto a su desarrollo económico.