Si fijamos el análisis en el último trimestre del ejercicio, el cuarto trimestre del año acumuló un total de 2.750 millones en inversiones entre octubre y diciembre. Estas cifras representan un alza interanual del 10% respecto al mismo trimestre del 2017. No obstante, en comparativa intertrimestral (octubre-diciembre sobre julio-septiembre), el cuarto trimestre experimentó una caída en las inversiones en bienes raíces no residenciales del 27,6% respecto a los 3.800 millones de euros alcanzados en el tercer trimestre del año. Por segmentos, de octubre a diciembre el retail acumuló un total de 880 millones de euros (32%), seguido del de oficinas con 797,5 millones (29%), el hotelero con 742,5 millones (27%) y el logístico con 330 millones (12%).
Gerard Marcet, socio fundador de Laborde Marcet, hace balance e indica que “el 2018 ha sido un año de estabilización en el sector inmobiliario español. Tras un 2017 en el que se batieron récords en el volumen de inversiones inmobiliarias, era muy importante que el mercado siguiera registrando un comportamiento de equilibrio entre oferta y demanda con unos precios acordes a la capacidad financiera de los inversores y la calidad y características de los activos”.
En este sentido, el mercado inmobiliario español sigue dominado por los capitales privados, las SOCIMI, empresas nacionales e internacionales y los family officeslocales. Además, los fondos de inversión nacionales y extranjeros han ido ganando peso en el total del mercado por las oportunidades que éste presenta en cuanto a precios y rentabilidad de las operaciones.