Y es que, en aquella ocasión nadie entendía el motivo por el cual una persona se exponía a pasar cinco años de su vida en la cárcel, pena que Reino Unido impone a aquellos que hagan volar estos aparatos cerca de las terminales aéreas. Por eso, en un primer momento se pensó en un posible ataque terrorista, lo que sembró el caos, más si cabe.
“Ya sea por este motivo o por otro, los sistemas de radar y detección de drones son ya una realidad que evitarían este tipo de situaciones, que terminan dejando en evidencia que la seguridad tiene todavía muchas puertas abiertas” comentan desde ATL Europa.
Y es que, los sistemas de radar y detección de drones, deberían formar ya parte de los sistemas de vigilancia y seguridad en aquellos ámbitos en los que ésta sea especialmente sensible, como pueden ser las fronteras y los aeropuertos.
El de Gatwick no ha sido un caso aislado, sino que existen más casos en los que los drones han dejado en evidencia la seguridad de lugares que en principio deberían estar blindados como ocurrió hace ya algunos años cuando uno de ellos se coló en la mismísima Casa Blanca.
Pero, ¿cómo funciona un sistema de defensa anti-dron?
“El primer paso, como no podría ser de otra manera, es la detección del dron. Una vez detectado se procede a la localización y posterior seguimiento. El último paso, y la clave del éxito, pasa por la destrucción o neutralización del aparato”.
Los drones han demostrado ser útiles en muchas ocasiones, sin embargo, y como ha quedado patente también pueden ser empleados para hacer el mal, y es precisamente por ese motivo por el que estos sistemas anti-dron están adquiriendo especial importancia.