Una infelicidad que sale cara
Pero la infelicidad no solo es cosa de los trabajadores. No, porque la falta de satisfacción en el trabajo reduce la productividad y la calidad del trabajo e incrementa el absentismo laboral. Es decir: que hace a las empresas perder dinero. Por no hablar de que estos empleados pueden marcharse y obligar a la empresa a destinar recursos a la búsqueda y formación de nuevos perfiles. Razón de más para ponerse las pilas y adoptar medidas al respecto. Algunas que pueden resultar de ayuda son:
Motivar a los empleados y felicitarles en público.
Establecer un plan de incentivos.
Crear un Día de la Salud: en el que se contrate a un masajista, fisioterapista, nutricionista, etcétera con el objetivo de que los empleados se sientan cuidados.
Establecer campamentos de formación.
¿No eres feliz? Pide ayuda
Dicho lo cual, no podemos dejar de hablar tampoco de las acciones que puede llevar a cabo la persona que es víctima de esta falta de felicidad, sobre todo si esta condiciona su desarrollo profesional y cotidiano. En este caso lo más recomendable es acudir a un psicólogo experto. Un punto en el que el seguro de salud puede resultar de gran ayuda, pues la mayoría de pólizas permiten acceder a un amplio cuadro médico.
Eso sí, en el caso de las consultas al psicólogo, muchas aseguradoras establecen un número de sesiones anual concreto. También deberías revisar las carencias o informarte de si te interesa contratar un seguro de libre elección con reembolso. Este tipo de productos permite elegir libremente al médico que prefiramos y recibir una parte de la factura.