Desgraciadamente, España no está presente en muchos foros económicos, con su vertiente política, del más alto nivel en los que debería estar. Bien por ignorancia, bien por cobardía (no hay que enfadar nunca a Washington y al Eje Berlín-Bruselas), o por ambas cosas, España pierde numerosísimas oportunidades de abrir mercados y de aumentar su influencia política. Uno de esos encuentros a los que es necesariamente ir por interés propio es el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF) que se celebra todos los años en dicha ciudad. El próximo SPIEF, en su 23º edición, se celebrará este año los días del 6 al 8 de junio. Es conocido mundialmente por ser una de las grandes citas internacionales tanto en el plano económico como político.
El SPIEF es una de las más importantes plataformas globales de comunicación empresarial y para hacer negocios, debatir las cuestiones económicas clave que se plantean ante Rusia, los mercados emergentes y el mundo en su conjunto.
El Foro Económico Internacional de San Petersburgo se celebra por iniciativa del Consejo de la Federación (cámara alta del Parlamento ruso) y de la Asamblea Interparlamentaria de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). La fundación Roscongress se ocupa de su organización.
El foro se lleva a cabo en formato de sesiones plenarias, mesas redondas, exposiciones, presentaciones de proyectos de inversiones, reuniones de negocios, etc., siendo el ruso y el inglés los idiomas de trabajo.
El año pasado el SPIEF-2018 contó con la asistencia de más de 17 mil participantes de 143 países. En el foro, se firmaron 593 acuerdos por un monto total de 35 mil millones de euros, sin contar los acuerdos privados, cuyo monto es un secreto comercial.
La delegación de negocios más numerosa fue la de los Estados Unidos, con más de 550 participantes; la segunda fue la japonesa y la tercera fue la francesa. Entre las principales misiones empresariales, se encontraban la británica, la china, la alemana y la suiza. Al foro asistieron más de 200 jefes de las principales empresas extranjeras y 700 jefes de empresas rusas.
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En la pasada edición, en su sesión plenaria, participaron el presidente ruso Vladimir Putin, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro japonés Shinzo Abe, el vicepresidente de la República Popular China Van Qishan y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde. Este año el dirigente invitado es el presidente de la República Popular China Xi Jinping. La participación de los países de la ASEAN será especialmente destacada como organización que mantendrán varias reuniones con la delegación rusa y con el propio presidente Putin. Uno de los temas más relevantes a tratar en estas reuniones es la propuesta de la ASEAN para crear una red de ciudades inteligentes. Rusia, que cuenta con el estatus de socio de la ASEAN, prevé sumarse a dicha red.
Entre los patrocinadores del SPEIF-2019 se encuentran las empresas más grandes de Rusia y de otros países. De esta manera los patrocinadores generales son: Rosneft, Sberbank, Tinkoff y Gazprom. El patrocinador estratégico es la empresa Rosseti. Y los patrocinadores del ámbito del transporte terrestre y aéreo son Mercedes y Aeroflot respectivamente.
Este año, como parte del programa empresarial, SPIEF-2019 cuenta con la participación de representantes de las mayores empresas suecas, como AstraZeneca, Scania, IKEA, Volvo Group, Ericsson y otras.
Como vemos, están todos los grandes países occidentales, incluido los Estados Unidos, a pesar de las sanciones económicas impuestas por estos y por la Unión Europea a Rusia. España debería mirar por sus intereses, como hacen el resto de países miembros de la unión, y no mantener un seguidismo incondicional a los dictados de Washington y de Bruselas perjudicial para la economía y la política españolas.