Mientras que Pedro Sánchez ganó claramente las elecciones, dándole un mandato para liderar el próximo gobierno de España, el aumento de 85 a 123 escaños para su partido PSOE se produjo en gran medida a expensas de Unidas Podemos, que ahora cuenta con 42 de los 71 escaños anteriores. En conjunto, la izquierda política cuenta con 165 escaños, 11 menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta por lo que tienen la necesidad de buscar alianzas. Si se suman los escaños de los partidos más pequeños que no buscan la independencia regional, el total es de 175 escaños, es decir, 1 menos que la mayoría absoluta.
En nuestra opinión, aunque podría formarse una alianza de este tipo, la necesidad de llegar a acuerdos, incluso con partidos separatistas como el ERC (15 escaños), que en Cataluña obtuvo el mayor número de escaños, puede dar lugar a un gobierno central débil cuya capacidad para aplicar reformas que aborden las vulnerabilidades económicas subyacentes del país -una deuda pública elevada, retos en el mercado laboral y baja productividad- es limitada.
En segundo lugar, aunque en principio descartado por los líderes de ambos partidos, técnicamente también se podría formar un gobierno entre Ciudadanos y el PSOE (180 escaños en total), y en caso de que las dos opciones anteriores no den como resultado un gobierno estable, tampoco se puede descartar la repetición de las elecciones.
Por último, tendrán que pasar meses, además de valorar el resultado de las elecciones regionales del 26 de mayo, convocadas con las europeas, hasta que se forme gobierno. Estas elecciones, junto con el resultado del juicio en curso a los separatistas catalanes, son hitos políticos importantes que también podrían afectar a la formación y dirección política del próximo gobierno.
Supervisaremos de cerca la forma en que las negociaciones entre las partes determinan el programa del próximo gobierno, teniendo en cuenta el limitado espacio de política fiscal de España. Señalar que, a falta de una mayor consolidación fiscal y de una reforma favorable al crecimiento, el rating de España seguirá estando limitado a A-/Estable.