Análisis y Opinión

Políticas de izquierda, políticas de derecha

LA DURA SENDA DE LA DEMOCRACIA

· Por Francisco Jose Bustos (www.elcaptor.com)

Jueves 02 de mayo de 2019
El término “izquierda” y el término “derecha” en su significado político tienen su origen en el marco de la Revolución Francesa. Tras la toma de la Bastilla (14 de julio de 1789), se conforma en Francia la Asamblea Nacional Constituyente. En ella se reúnen diputados divididos en 2 zonas en función de su ideología, a la derecha del presidente se situó el grupo de la Gironda (Los Girondinos) y a la izquierda el grupo de la Montaña (Jacobinos).Los Girondinos apostaban por una monarquía parlamentaria y derecho de sufragio no universal (eliminando el derecho a las clases no propietarias); tenían el apoyo de una parte de la nobleza, de la burguesía y de los propietarios. Los Jacobinos en cambio eran partidarios de una república y de un sufragio universal, y es por ello que tenían el favor de las clases populares.

Se puede decir, pues, que la izquierda defiende los intereses de las clases más populares, mientras que la derecha lo hace de las clases más acomodadas. Esto, claro, sin quitar que ambas defiendan el bien común. Pero, ¿qué ideas económicas favorecen los unos y los otros?

En primer lugar, se puede afirmar que promover un estado grande es una política de izquierdas. Las principales funciones, entre otras, del estado son las de organizar las pensiones, la sanidad y la educación. Estas, claro, se financian con los impuestos de los ciudadanos. Estos impuestos son en su mayoría progresivos, pagando más los que más tienen. Por tanto, algunos, los más ricos, pagaran más de lo que reciben del Estado, y los más pobres pagarán menos de lo que reciben del Estado.

Sin embargo, esto no es siempre así. Uno de los principales impuestos, el del IVA, no es progresivo. Todo el mundo paga el mismo porcentaje y los más pobres consumen más proporcionalmente que los más acaudalados. Además, en muchos casos, gracias a complejas estructuras societarias y paraísos fiscales, grandes bolsas de capital eluden el pago de impuestos.

La derecha siempre defenderá un estado pequeño y menores impuestos, pues al ser estos progresivos perjudican principalmente a las clases altas, independientemente de que se pueda considerar que el dinero es mejor gestionado por el sector privado que por el público.

Existen otras políticas económicas que no se suelen identificar con la derecha o con la izquierda y que sí deberían ser consideradas como de izquierdas o de derechas, ya que tienen una mayor repercusión en las clases populares o en las adineradas.

El tipo de interés es una de ellas. A través principalmente de los bancos, lo habitual es que las clases más favorecidas presten dinero a las más necesitadas. Cuanto más bajo sea el tipo de interés menos tendrán que pagar en intereses estas clases populares. Una política de tipos de intereses bajos, se puede decir, es de izquierdas.

La inflación es otra de esas políticas. El precio de los productos de consumo afecta principalmente a las clases más pobres, si se mantienen los precios bajos, éstas se verán favorecidas. De nuevo, una inflación baja es en realidad una política de izquierdas.

Por último se puede mencionar el déficit público. Normalmente la existencia de un alto déficit es considerado como una política de izquierdas. Pero si lo analizamos en detalle vemos que no es así, ya que en realidad conlleva que el estado (todos los ciudadanos) tome prestado, para financiarlo, de clases más adineradas, en el caso de España principalmente extranjeras, dinero en forma de deuda pública, favoreciendo de esta manera a las clases más privilegiadas. Un endeudamiento excesivo, además, en casos extremos, podría llevar a la insolvencia del propio estado, que como dijimos anteriormente, es claramente redistributivo.

Pero en la Asamblea Nacional Constituyente de la Revolución Francesa también había diputados que no se identificaban necesariamente con la izquierda y con la derecha y que se situaban en el centro, conocidos como la marisma o el llano.

Para algunos, los políticos de centro buscarían una especie de bien común, que no sirviese para apoyar unas clases sociales con exclusión de las otras. Para otros, los políticos de centro, carentes de preferencia por una clase u otra, no tendrían una influencia real en el gobierno del país.

En cuanto a la economía, hay políticas que realmente no pueden considerarse de izquierdas o derechas. Mejorar la productividad, aumentar las exportaciones, incrementar el i + d, tener empresas más competitivas, mejorar el modelo productivo, incrementar la industrialización, etc. beneficia a todas las clases sociales.

Como suele ser el caso, en el termino medio esta la virtud. Las luchas políticas de clase deben aumentar o disminuir la igualdad entre los ciudadanos y mejorar o empeorar la eficiencia de la economía, pero nunca se debería perder de vista el bien común para la mejora global de toda la sociedad.