Como inversores minoristas, tenemos a nuestra disposición multitud de instrumentos financieros con los que podemos operar para intentar obtener alguna rentabilidad de nuestros ahorros. Acciones, materias primas, divisas, … Estos son los más conocidos pero también existen otros menos populares como los fondos cotizados o ETF (por sus siglas en inglés, Exchange Traded Funds). Un ETF es un conjunto de valores que replican el comportamiento de activos, ya sean acciones, materias primas, etc. Cotizan como si fueran acciones y se pueden comprar y vender durante la sesión bursátil, pudiendo conocer en tiempo real sus precios y volúmenes. Lo más recomendable es utilizar un simulador de trading para aprender a operar con ellos.
Un poco de historia
Pese a ser desconocido para muchos inversores principiantes, los ETF acumulan algo más de un cuarto de siglo de vida. El primero que comenzó a cotizar fue el S&P SPDR, en EEUU, conocido como spider y que replica el S&P500. Actualmente, este fondo cotizado está valorado en más de 43.300 millones de dólares.
Poco después, en el año 1996, nació iShares a nivel global que reunía una gran variedad de índices europeos, asiáticos y americanos. A partir de esta fecha fueron muchos los ETF que surgieron al calor de su éxito entre los inversores profesionales. A principios del siglo XXI se lanzó el primero relacionado con materias primas, en concreto, el oro. Su nombre, Gold SPDR (GLD). Los ETF llegaron a España en 2006. Concretamente fueron tres ETF relacionados con el Ibex 35.
A lo largo de los últimos años han ido apareciendo más fondos que replican todo tipo de activos financieros, actualmente, incluso, han surgido fondos cotizados relacionados con la inteligencia artificial. También están ahora de moda las llamadas ‘inversiones sostenibles’, aquellas que valoran el desempeño de las compañías en materia medioambiental, social, etc. Según las últimas previsiones de Blackrock, la gestora más grande del mundo, estos ETFs crecerán un 1.500% en los próximos 10 años.
Ventajas
Entre las principales ventajas de los ETFs pueden citarse las siguientes:
Desventajas
Por sus características se pueden citar pocas desventajas respecto a los ETF. Algunas son las siguientes:
Tipos de ETF
En función de la estrategia del fondo, la CNMV clasifica en tres los tipos de ETFS:
Aquellos que siguen la evolución del mercado replican el comportamiento de índices de referencia. Simplificando, si el índice referenciado sube, el ETF subirá y por tanto logrará rendimientos. Sin embargo, si el mercado cae el fondo sufrirá pérdidas.
En el caso de los ETF inversos, replican el comportamiento de un índice inverso. Estos índices siguen la evolución contraria a la tendencia del mercado por lo que la rentabilidad del ETF será positiva cuando el índice caiga y negativa si el índice gana valor.
Por último, los ETF apalancados son aquellos que replican un índice bursátil en una proporción determinada o apalancamiento por lo que el rendimiento vendrá dado en función de ese grado de apalancamiento. Estos ETFs cuentan con mayor riesgo ya que, aunque las ganancias se multipliquen en proporción al apalancamiento, también multiplica en la misma proporción las pérdidas en caso de que el mercado vaya en contra de nuestra posición.