Los partidos que en ese proceso fueron catalogados como los partidos tradicionales y con la división política y territorial del marco ideológico, se hicieron los protagonistas.
En la actualidad parecería que esa división esta en un proceso de muerte y de entierro. Han llegado otros protagonistas a la contienda electoral y a los gobiernos.
En Iberoamérica el mejor ejemplo es Hugo Chávez y su Revolución Bolivariana con su Movimiento Quinta República que se convierte en su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y se expande por el Continente con el apoyo de Bolivia, Cuba, Ecuador, Uruguay, Brasil, Argentina y Nicaragua.
Le llamaron la “marea rosa” de Iberoamérica y por supuesto incluye su relación económica petrolera a través del programa Petrocaribe. Los partidos tradicionales de Venezuela desaparecen del escenario político.
En Europa el escenario partidario se multiplica.
En Francia, Emmanuel Macron crea su partido político la República en Marcha en el 2016 y gana las elecciones un año más tarde. Los partidos tradicionales se hunden en la votación de los ciudadanos.
En las recientes elecciones en España los partidos tradicionales no han podido obtener mayoría y los nuevos protagonistas irrumpen en el Parlamento español.
Es el mismo escenario en los países europeos. Los partidos tradicionales pierden votos en las elecciones y surgen nuevos protagonistas.
Los Movimientos parecerían estar de moda. Dirían los dominicanos que Los Chalecos Amarillos en Francia tienen a Macron “al coger la loma”. Los paraguas de Hong Kong, el Movimiento Mee Too y por supuesto sin dejar de mencionar al LGBT que sin duda inundan los medios de comunicación globales.
¿Lideres mesiánicos? ¿Crisis de la institucionalidad democrática?