Según Ricardo Sousa, CEO de la red de CENTURY21 España “es necesario conocer y entender el contexto social en el que se mueven nuestros jóvenes para poder introducir condiciones que favorezcan su entrada en el mercado de la vivienda y facilitar su emancipación”.
Tal y como demuestra el estudio, el 45% de los jóvenes menores de 35 años no está emancipado y su paso hacia la emancipación se produce cada vez más tarde: entre los jóvenes de 18 a 24 años sólo el 30,5% vive fuera de casa de sus padres; esta cifra se incrementa hasta el 57% entre quienes tienen de 25 a 29 años, y se eleva al 80% en el caso de los jóvenes de 30 a 34 años. Esta situación es algo más frecuente en el caso de las mujeres (57,9%) que en la de los hombres (51,4%).
Aunque el 44,8% de los jóvenes participantes en este estudio han afirmado ser económicamente independientes cabe destacar que de éstos hay un 18,1% que afirma continuar viviendo en casa de sus padres, un dato que resulta coherente ya que los jóvenes no emancipados han otorgado 7,4 puntos sobre 10 a su nivel de satisfacción con respecto a su vivienda actual, en este caso, la casa familiar.
Pero a pesar de que el grado de satisfacción de los jóvenes con su vivienda actual es elevado, lo cierto es que 8 de cada 10 jóvenes afirman que no viven donde les gustaría por tres razones principales: al 40,4% le faltan recursos económicos a pesar de estar activo laboralmente, el 24,6% continúa estudiando y un 11,7% no tiene trabajo. Tan sólo un 6% de los jóvenes participantes en este estudio han afirmado estar bien donde está viviendo actualmente.
En cualquier caso, los jóvenes españoles no emancipados lo tienen claro a la hora de dar el salto hacia la emancipación: su primera vivienda debería tener una superficie de 75m2, tres dormitorios y dos cuartos de baño siendo la calidad de la construcción (54,4%), el acceso al transporte público (43,9%) y el grado de eficiencia energética (41,1%) los tres factores más importantes que tendrían en cuenta a la hora de establecerse en su primera vivienda fuera del hogar familiar.
“El análisis de esta realidad social de la juventud en su contexto global ha de llevar a todos los agentes involucrados como las promotoras e inversores a ofrecer alternativas flexibles y accesibles, adecuadas a sus condiciones económicas, sus expectativas, sus hábitos de convivencia y los procesos de transición hacia la vivienda definitiva”, concluye Sousa.