El gallego Yago Suárez, tras su estreno en la restauración con el ya consolidado restaurante Sargo, es el responsable de este nuevo proyecto en el espacio que antes ocupara el restaurante Casa María. Ha diseñado un local con dos propuestas de cocina diferentes y con varios espacios con diferentes ambientes.
Algunos de los platos que podemos degustar en la carta más informal, acorde a la demanda del enclave en el que se encuentran, de la planta calle y terraza de Arrabal son: callos a la madrileña, croquetas de boletus y ali-oli de ajo negro, buñuelos de bacalao y salsa tártara, bocadillo de calamares 2.0 con pan de coca AOVE y alioli o bocadillo de pan de coca AOVE con rabo de ternera guisado o con pollo en pepitoria, por citar algunos. De postre, helados artesanales fabricados en su obrador, y tartas caseras.
En cambio, en la planta sótano, en un ambiente romántico con el techo abovedado y ladrillo visto y ambientado con luces cálidas, la oferta es más cuidada y elaborada, encontrando recetas tales como: salmorejo de mora con nube de queso mascarpone, sardinas ahumadas en mirin de naranja o tartar de tomate aliñado, causa limeña y aire de aceituna gordal, entre los entrantes; y pastel de cochinillo con espuma de patata, steak tartar ahumado con aromas de Jack Daniel’s y pan sardo, lubina frita a las cinco pimientas o carpaccio de pez mantequilla con huevas de pez volador y nabo amarillo encurtido, entre los principales. Los postres de esta planta son fresas con nata y espuma de leche merengada, tarta de queso fluida o sorbete de mango con vodka o champagne, por citar algunos.
Además, la oferta de Arrabal se completa con una carta de desayunos y de meriendas con bollería y tartas caseras de elaboración propia y propuestas únicas en la zona; actuaciones en directo; y una terraza de más de 100 comensales en plena Plaza Mayor con catas para grupos, barra de coctelería y shishas convirtiéndose en la primera terraza de la plaza que es posible reservarla para eventos privados y de empresa.
De la mano de la interiorista Mer Rivera nace una propuesta decorativa atemporal en Arrabal, manteniendo la esencia castiza y generando espacios acogedores que se convierten en galerías de arte emergente rotativo. Una estrategia decorativa que parte del potencial del local, con sus muros abovedados de ladrillo y sus suelos de mosaicos que nos transportan siglos atrás, y que convergen con texturas y colores de toda la vida; la cestería, el lino, el color verde olivo y por supuesto la madera, son elementos que consiguen hacer de cada rincón un espacio acogedor y a la vez lleno de historia, y todo esto en un entorno inmejorable, la Plaza Mayor de Madrid.