Las distintas épocas han sido las que, junto con la energía disponible en cada momento, han marcado el desarrollo industrial de un país u otro, haciendo que algunos fueran mucho más avanzados que sus vecinos y haciéndose con nichos que mejoraban la economía gracias a la exportación. Así, con la globalización, aunque la industria también se ha asentado en cada uno de los principales países desarrollados, se ha puesto el foco en las energías y también en cómo hacer de un mercado cada vez más competitivo en precios, viable y rentable la puesta en marcha de los procesos industriales.
¿Cómo se consigue sacar el máximo partido de las industrias?
La automatización de los procesos industriales de las últimas décadas ha tenido mucho que ver con el abaratamiento de coste final de los procesos, pero solo esto, dada la nueva tecnología y la llegada de nuevas formas de medición, puede mejorarse.
“La capacidad que existe hoy en día de ofrecer sensores, medidores de caudal para líquidos, gases o incluso vapor y datos reales han marcado un antes y un después a la hora de calibrar las necesidades reales de una planta industrial. Conseguir que estos flujos de información sean optimizados es lo que hace más rentable todo el proceso” explican desde Endress+Hauser.
Volcar toda la información que puede conseguirse y utilizar también los medidores de caudal de agua cuando se implantan permite que la política de fabricación pueda mejorar considerablemente cuando se consigue así mejorar el producto (algo que repercute positivamente en la experiencia del cliente final) mientras que, a la vez, hace que las industrias puedan comprometerse con la reducción de energía necesaria a través de políticas medioambientales más efectivas y que sirvan, además, de compromiso sostenible para que la huella sea menor.
Todo esto también supone un gran avance en las cuentas a final de año que, en muchas industrias, puede suponer millones de euros no solo por la ventaja del ahorro energético sino también porque la seguridad de controlar registros de caudal, nivel, presión, análisis o temperatura evita accidentes que pueden incluso paralizar una planta industrial de producirse.
Las posibilidades de monitorización de empresas especializadas gracias a la amplia oferta de productos, soluciones y servicios de alta calidad hechos casi a medida de cada fábrica ha sido la nueva revolución industrial que comenzó a finales del siglo XX pero que es ahora, a punto de estrenar la segunda década del nuevo siglo, cuando más relevancia ha cobrado y cuando más puede hacer que una marca se diferencie de los competidores, sea más rentable y firme un compromiso que es cada vez más demandado por la sociedad: rebajar al máximo el impacto medioambiental del mundo desarrollado para que futuras generaciones puedan seguir disfrutando del Planeta.