¿Cómo escoger el juguete ideal para los hijos? Es un interrogante recurrente a la hora de que los padres busquen qué tipo de juguete seleccionar para los niños en casa. Sin embargo, todo dependerá de la edad y de lo que se quiera estimular sensorialmente, un detalle importante en el desarrollo infantil. De igual manera, esta elección deberá tener en cuenta cómo el juguete puede influir en el aprendizaje del niño. Los juguetes basados en el método pedagógico Waldorf están diseñados para lograr estos objetivos, su función es promover la imaginación, la creatividad y el ejercicio crítico.
Los juguetes deben proponer al niño el estímulo sensorial, emotivo, lúdico y racional. Durante los primeros años estos objetos son muy gratificantes e inciden notablemente en el desarrollo psicomotor, un área que se manifiesta en los movimientos corporales, la expresión emotiva y cognitiva.
Para lograr que los juguetes contribuyan a formar la primera etapa del niño y fomentar un sano crecimiento, son importantes los de naturaleza educativos, un recurso que en manos de los artesanos fabricantes de Habitar las Formas invitan a transformar la experiencia.
Y las formas, precisamente, son moldeadas con madera de gran calidad y de origen orgánico. Una vez que se ha comenzado a procesar, se genera una transformación técnica y artística donde se arma el juguete previamente diseñado.
En el mercado hay una variedad de formas, texturas y colores concebidos para influir en el desarrollo del niño. Pero uno de los detalles que sobresalen en cada uno es su función. En general, lo que se busca es estimular los sentidos, lenguaje, razonamiento, creatividad y curiosidad, animando la zona lúdica, como propone la metodología Waldorf donde se inspira.
Entre otros, la juguetería educativa tiene por finalidad:
Los niños alcanzan niveles de formación más asertivos por medio del juego. En este sentido, los fabricantes proponen un tipo de actividad para una edad determinada. Algunos han sido diseñados para llevar a cabo una acción individualizada, otros para ser dirigidos, en grupos y participativos.
Cada uno cumple con un objetivo y está elaborado para realizar tareas específicas que buscan estimular ciertas conductas. Los juguetes deben renovarse, de manera que promuevan el descubrimiento de la novedad, esto como una intención enfocada al reconocimiento de nuevas experiencias.
Los diseños de Habitar las Formas contienen diversas formas, que son muy llamativas, contienen colores que invitan a la imaginación y a interactuar con plena libertad. En la relación que el niño lleva a cabo al manipular el juguete interviene la mente, las manos, los ojos, los sentimientos y el objeto en sí.
Los juguetes tienen las siguientes características:
El método Waldorf es una creación pedagógica formulada por Rudolf Steiner, que data de 1919, cuando aún rugían los estruendos de la Primera Guerra Mundial. En ese tiempo Steiner, por encargo de una empresa alemana, concibió una escuela a la que le imprimió una filosofía renovadora.
Esta metodología propone que el individuo aprenda por relaciones dinámicas, donde los alumnos tengan procesos individualizados y cooperativos. Descarta la homogeneización del aprendizaje, por el contrario formula las actividades artísticas y el juego como una forma innovadora, y es precisamente en lo que se basa el arcoiris de Waldorf.
Esta renovación a la enseñanza-aprendizaje igualmente pone a un lado los recursos tradicionales como libros de textos o exámenes, nada de tareas, y menos, material didáctico tradicional. Se centra en el currículum oficial, pero personaliza el aprendizaje y fomenta fundamentalmente la expresión creativa y crítica del participante.
En este sentido, desde Habitar las Formas se promueve la aplicación de competencias artísticas y las labores de artesanía, sentando las bases de una educación que abarca tres etapas: jardín de infancia, edad escolar, y edad joven y adulta.
Durante la primera etapa, que es la que más interés tiene para el uso de los juguetes como recurso para el aprendizaje, y que comprende de 0 a 7 años, la actividad está dirigida al desarrollo de la psicomotricidad y la habilidad del reconocimiento físico-espacial.
En efecto, desde que el método entró en vigencia hasta ahora, mucho es lo que ha acontecido. Sin embargo, la propuesta de introducir el juguete como recurso didáctico sigue vigente y se ha mantenido, de manera que los fabricantes de esta línea cada vez son más creativos.
El arco iris Waldorf, por ejemplo, se inscribe en este pensamiento. ¿En qué consiste esta propuesta y cómo se juega?
El juego se enfoca en estimular la capacidad de destreza y coordinación del pequeño. Las habilidades psicomotrices entran en acción con cada uno de los bloques que se manipulan. La creatividad, igualmente tiende a aparecer en el proceso, al convertirse en un desafío para los participantes.
Habitar las Formas basa sus creaciones en la pedagogía Waldorf, por lo que está validado y sostenido por este enfoque, de manera que los niños pueden sencillamente jugar y aprender.