Como reconoce David Lesur, director de formación en los salones David Künzle, los hombres de pelo largo apenas piden un repaso del corte para volver a darle forma y conseguir así una armonía y manejabilidad. Por lo general, prefieren un look salvaje, un corte capeado a la altura de los hombros, estilo años 90, que les permita recogérselo en un moño tipo bun: “Cuando un hombre decide dejarse el cabello más largo, debe saber en primer lugar que ha de estar siempre impecable, cuidándolo con buenos productos como champús o mascarillas hidratantes. No a todos queda bien, si en las mujeres intentamos ovalar el rostro por medio de los ángulos que cortamos, en los hombres buscamos una cara más cuadrada. Partiendo de esta base, el corte que propongamos dependerá de la calidad del cabello y su forma (ondulado, liso, rizado). Para mí siempre es mejor con algo de capas, siempre y cuando se pueda”.
Lesur sugiere además acudir al salón de peluquería cada seis semanas si es pelo muy largo, y cuatro si es más corto, también sanear las puntas abiertas de vez en cuando para que crezca más rápido y con una mayor fuerza. En cuánto a tratamientos, sobre todo biológicos y con arcilla, que son rápidos y muy efectivos: “Muchos hombres abusan del moño y esto también perjudica al cabello, es mejor soltarlo en casa y para peinarlo, usar un peine de púas anchas y no excederse con el secador, tirar de acondicionador a la hora del lavado y acudir a la peluquería si se encuentra debilitado y sin fuerza, para lo que aconsejo tratamientos bio como el Fiberstrong o Keratindose”.