En este contexto, InfoJobs - la plataforma líder en España para encontrar las mejores oportunidades laborales y el mejor talento – ha realizado un estudio para analizar en qué medida la población ocupada española se hace propósitos de año nuevo y cuáles de ellos son los que predominan en el ámbito laboral.
Este estudio, elaborado por la plataforma a una muestra representativa de la población ocupada española, refleja que el 42% de los españoles se hace propósitos de año nuevo, siendo las mujeres las más propensas a realizarlo. Mientras que ellas lo hacen en el 49,5% de los casos, el porcentaje de los hombres baja hasta un 35%. A su vez, del total de encuestados que afirman hacerse propósitos de año nuevo, el 62% ha manifestado incluir en su listado alguno vinculado con el ámbito laboral.
En concreto, Mejorar la formación (48%) - con algún curso de reciclaje o de nuevas herramientas - ocupa la primera posición del ranking, seguido del No estresarse (45%) y Aprender inglés u otros idiomas (29%). Cabe señalar, a su vez, que el 26% de los encuestados también tiene como propósito para el nuevo año Cambiar de empleo y el 23,5%, Organizarse mejor en el trabajo.
Las mujeres priorizan no estresarse y los hombres, mejorar su formación
Al analizar los datos por género, se observan diferencias entre hombres y mujeres. En el caso de ellas, el propósito que más se plantean es el de No estresarse (en concreto, el 51% así lo manifiesta). A este le siguen Mejorar la formación (48%), Aprender inglés u otros idiomas (30%) y Cambiar de trabajo (30%).
En cuanto a los hombres, a diferencia las mujeres, su principal propósito de año nuevo es Mejorar su formación (49%). No estresarse se ubica en el segundo puesto, con un porcentaje mucho menor (37%): esta diferencia en los porcentajes es natural si atendemos al estudio de Cinfasalud avalado por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) - que nos confirma la mayor propensión de las mujeres a padecer estrés versus a los hombres. Por otro lado, el propósito de Aprender inglés u otro idioma aparece también en la tercera posición con un 29%. Sin embargo, para ellos es más importante Organizarse mejor en el trabajo (26%), que aparece en cuarta posición por delante de Cambiar de trabajo, citado por el 21% de los ocupados.
A nivel de edad, se observa cómo algunos propósitos cobran relevancia con el paso del tiempo. El propósito de No estresarse es el ejemplo más claro, que aumenta a medida que nos hacemos mayores. Los jóvenes de entre 16 y 29 años, eligen este propósito en el 35% de los casos, valor que aumenta a 45,5% entre las personas de 45 a 54 años y que encabeza el ranking en los mayores de 54 años, con el 58,5%. A la inversa ocurre con el propósito de Mejorar la formación, seleccionado por los jóvenes en un 53,5% de los casos y el menos elegido por los mayores de 54 años (33%).
Este último dato cobra relevancia si se tiene en cuenta que unos empiezan a dar sus primeros pasos en el mundo laboral y tienen ansias de aprender; mientras que los otros están en la recta final de sus carreras profesionales. La misma tendencia observamos con el cambio de trabajo: para el 28% de los jóvenes es importante, mientras que, para los mayores de 54 años, este porcentaje baja hasta el 14%.
A mayor nivel profesional, menor deseo de mejorar la formación
Analizados los propósitos por nivel profesional, también se observan diferencias. Mientras que la formación es el propósito principal para empleados (49,5%) y mandos intermedios (47%), no lo es para la dirección general y consejo de dirección (33%). En este último grupo, aparece un nuevo propósito: pedir un aumento de sueldo (37%), que cae al 15,5% en el caso de empleados y mandos medios. No estresarse es el único propósito común en los tres niveles profesionales: empleados (45%), mando intermedio (45%) y dirección/consejo directivo (40%).
5 consejos para formular y cumplir los propósitos de año nuevo
Desde la plataforma InfoJobs, y desde nuestra experiencia, queremos dar 5 consejos a la hora de fijarnos un propósito para este nuevo año:
Empieza por un solo propósito. Ir a por muchos nos dispersa y nos frustra. Escríbelo en un papel.
Reflexiona sobre si es suficientemente específico. “Hacer ejercicio” no es un propósito, “salir a caminar 3 tardes a la semana durante una hora” sí lo es.
Reflexiona sobre su dimensión, tiene que ser alcanzable. A veces nos ponemos metas demasiado grandes y a la semana ya nos sentimos frustrados. Es mejor partirlo, por ejemplo: No es lo mismo decir que para perder peso voy a ir al gimnasio todos los días, que decir, el primer mes voy a ir 2 veces a la semana e ir incrementando la frecuencia paulatinamente.
Baja este propósito en una acción muy concreta: cuándo lo harás, dónde lo harás, de qué manera y cómo sabrás que lo has conseguido… si al bajarlo sientes frustración, vuelve al punto 3 sobre la dimensión. Tiene que ser algo que te motive y que sea posible.
Visualiza el resultado final, y recuerda la finalidad última de para qué lo definiste. ¿Sigue siendo motivador? Pues adelante. Empieza cuanto antes y sé constante. Confía en ti y los resultados llegarán.