AES quiere denunciar el ejercicio del poder autoritario que el señor Sánchez ejerce a través de sus títeres, como se puso de manifiesto en las indicaciones gestuales que hacía a la presidenta del Congreso para que esta cortara a los diputados a su conveniencia.
AES quiere destacar que en la sesión de investidura se hizo evidente, una vez más, la decisión del presidente en funciones y de su gobierno anterior y futuro de vulnerar la ley, de refugiarse en los vacíos, al no aplicar el reglamento del Congreso.
AES quiere subrayar el conjunto de mentiras, falsas promesas, eufemismos y engaños del que en sus intervenciones hizo gala el señor Sánchez, ya que muchas de sus propuestas son económicamente inviables, salvo que se pretenda esquilmar a los españoles, o se elevan sobre castillos de aire.
AES quiere destacar que en el debate se hizo patente la entrega del poder, a cambio del sillón de la Moncloa, lo único que parece realmente importar a Pedro Sánchez, a separatistas y a comunistas, a quienes no solo no quieren ser españoles sino que quieren destruir España, convirtiendo a Pablo Iglesias en el ideólogo real y hombre fuerte del nuevo gobierno.
AES quiere indicar que si en España existiera la posibilidad de destituir a un presidente por vulnerar la legalidad, con lo visto y anunciado entre líneas en la cámara de los diputados ya sería suficiente para que ni tan siquiera llegara a serlo.
AES quiere repudiar la cobardía o la miseria moral de un presidente en ciernes, que ha pactado con los herederos de ETA, incapaz por ello de cortar, rechazar y condenar los exabruptos de la portavoz en el Congreso de Bildu, anuncio de lo que va a ser su política inmediata en temas tan sensibles. Ello forma parte del precio que va a pagar por su sillón en la Moncloa.
AES quiere hacer un llamamiento a la reflexión a los diputados que dieron su Sí a Pedro Sánchez, en especial a algunos diputados socialistas, a los que su conciencia debe repugnar la indignidad del pacto con los independentistas o con los herederos de quienes asesinaron a tantos españoles, entre ellos a varios socialistas, a que cambien su voto. Ante la indignidad es preferible la convocatoria de unas nuevas elecciones.
Madrid, 5 de enero de 2020