Análisis y Opinión

La Herencia

ARAMCO Y SU RETAHÍLA

· Por Violeta Yangüela (v.yanguela@codetel.net.do)

Violeta Yangüela | Sábado 01 de febrero de 2020
Dicen los que cuentan la historia que Mahoma era guía de caravana. El propietario, que hoy sería el empresario, muere y Mahoma se casa con la viuda. Deja de trabajar y se dedica al rezo. Nace el Islam con la religión, la espada, el Corán y por supuesto Alá como el Dios de los seguidores. A su muerte comienza el conflicto islámico.

Para unos, la herencia del poder conquistado por Mahoma debía de ser genética. Ali, primo del Profeta y esposo de Fátima la hija de Mahoma, serían los guardianes del mundo islámico. Son los chiitas del Islam y nace el gobierno del Imán.

Para otros, la herencia debía ser burocrática de Abu Bark, el primer converso y suegro de Mahoma. Son los sunitas del Islam y nace el gobierno del Califa.

Desde el 636, año de la muerte del Profeta y el comienzo de la guerra por el poder, el conflicto entre chiitas y sunitas ha permanecido hasta la actualidad.

Ese conflicto produce una división regional en el que Irán, el antiguo Imperio Persa, se convierte en el eje del poder chiita, mientras que Arabia Saudita con los sunitas en el poder y con los símbolos del Islam de la Meca y Medina mantienen la hegemonía del poder regional.

Llega el Siglo XX y con la mayor producción mundial de petróleo Arabia ya no es un poder regional, es un poder global con la advertencia del Rey Saudita al presidente de los Estados Unidos que “usaremos sus hierros pero usted dejará nuestra fe en paz”. Nace Aramco.

En la actualidad, parecería que Irán, con su ADN imperial, intenta ocupar el poder chiita en la región islámica con su apoyo a las guerras y conflictos en Yemen, Siria, Irak y por supuesto Palestina y con el propósito de convertir a Irán en una potencia nuclear.

¿Lo lograrán?

Parecería que no se cansan en el intento.