Sin embargo, el aumento de los casos de coronavirus en Europa ha supuesto un cambio en los mercados y en el sentimiento de los inversores. Los acontecimientos de los últimos días, con varias ciudades de Italia bloqueadas y nuevos casos en países vecinos, han dado lugar a algunos movimientos extremos en los mercados. Aunque el comportamiento de los valores ocupa bastante espacio en las noticias, queremos dar una actualización sobre el impacto en los activos de renta fija.
En primer lugar, ha habido una tendencia del dinero por buscar seguridad, ya que los inversores buscan protección y como tal, los bonos del Tesoro estadounidense, el último refugio para muchos inversores, han experimentado una importante recuperación. El Treasury a diez años cerró el viernes con un rendimiento del 1,47%, pero desde entonces ha alcanzado mínimos históricos y al situarse en niveles de 1,35% en el momento de escribir este artículo. Este es un movimiento significativo desde las subidas a principios de año hasta 1,9%, rompiendo todos los niveles de resistencia. El mercado también ha aumentado sus expectativas de recortes en los tipos de interés de la Reserva Federal, y los inversores descuentan ahora dos recortes de tipos de 25 puntos básicos hasta septiembre.
En el espacio crediticio, el índice iTraxx Crossover (una cesta de 75 CDS de las empresas europeas con mayor liquidez) se ha ampliado en casi 40 puntos porcentuales desde el cierre en 219 puntos porcentuales el viernes hasta 256 el pasado día 26. Esto es una señal de que los participantes en el mercado están comprando protección. Otros mercados de bonos han reaccionado de manera similar, con la ampliación de 46 puntos básicos del US High Yield Index asset swaps hasta 375 pb, el European HY Index, que ha aumentado 33 pb a 303 pb, y el Coco Index que actualmente se sitúa en 364 puntos básicos tras alcanzar hace dos semanas los 313 puntos básicos. En cuanto a sectores, el que más bajo rendimiento ha tenido en Estados Unidos ha sido el de la energía, que comprende una gran parte del mercado sin grado de inversión, pasando del 9,2% al 9,82% en sólo dos días.
En lo que va de año se ha registrado una cantidad récord de oferta. Estas nuevas emisiones han registrado un nivel considerable de sobresuscripciones, y aunque inicialmente obtuvieron buena rentabilidad en el mercado secundario, en muchos casos han sido las primeras en reaccionar en este mercado tan volátil. Por ejemplo, Unicredit, un banco italiano de primer nivel, emitió un bono AT1 el 12 de febrero por un importe de 1.250 millones de dólares y cuya demanda excedió el nivel 7.200 millones de euros. Esta operación, con un cupón del 3,875% y vencimiento en 2027, se cotizó a 100, pero ahora se negocia alrededor de 93 con un rendimiento del 5,1% - lo que equivale a las pérdidas de casi dos años de cupones en sólo tres días-. Cuando ING intentó emitir un AT1 el 20 de febrero (y posteriormente lo retiró debido a la dimisión de su director general) el banco holandés encontró peticiones por un importe de 11.000 millones de dólares para una emisión de 1.000 millones de dólares con un previsto de alrededor del 4,625%. Cuando ING regresó al mercado para emitir el lunes, sólo recibió peticiones por valor 3.000 millones de dólares y la operación se cerró en 750 millones de dólares con un cupón del 4,875%.
A veces, en períodos de tensión, el mercado experimenta movimientos de precios muy exagerados en un entorno de vacío de liquidez. Sin embargo, en la renta fija en este momento todavía vemos volúmenes de negociación saludables; el iTraxx Crossover experimentó este martes el 351% de su volumen de negociación promedio y los flujos en los títulos subordinados de entidades financieras también han sido altos en comparación a los niveles observados a principios de este año.
Cuanto mayor sea la propagación del virus, menos probable será que se produzca una recuperación del crecimiento en forma de V, que era lo que esperaba gran parte del mercado; una recuperación en forma de U parece cada vez más probable. Durante cierto tiempo hemos considerado que con los bajos rendimientos, los estrechos márgenes de crédito y un ciclo económico desfasado, los mercados caros son más vulnerables a las perturbaciones, por lo que hemos adoptado un enfoque más defensivo.
Inicialmente pensamos que el riesgo más probable para los mercados a principios de 2020 era una nueva escalada de la guerra comercial, pero el coronavirus ha sido el factor sorpresa. Creemos que mientras los mercados creían que el virus podía contenerse en Asia, los participantes en el mercado buscaban una caída bastante breve, pero la última propagación en Europa y Corea del Sur parece haber cambiado considerablemente las perspectivas. Las posibilidades de que el virus se convierta en una pandemia son materialmente mayores, y esencialmente nos enfrentamos a una carrera que se libra entre el descubrimiento de una vacuna y la propagación mundial.
Desde el punto de vista del mercado, todavía abogaríamos por la cautela. Naturalmente se crearán oportunidades de compra, pero creemos que los inversores se verán mejor recompensados si son cautelosos a corto plazo hasta que haya más claridad.