Si a principios de 2001 un inversor hubiese invertido 1.000 dólares en el MSCI Global Index y hubiese mantenido la inversión durante los siguientes 19 años, podría haberlos convertido en 3.071 dólares a finales de 2019. (Hay que tener en cuenta, por supuesto, que el rendimiento pasado no es garantía de futuros retornos).
Sin embargo, si hubiese intentado sincronizar la entrada y salida en el mercado durante ese período y se hubiese perdido los 30 mejores días del índice, podría haber llegado incluso a perder dinero. La misma inversión de 1.000 dólares ahora podría valer 845 o 2.226 dólares menos, sin ajustar los efectos fiscales ni la inflación.
A continuación, mostramos la rentabilidad anual que podría haber obtenido cada inversor en función de su comportamiento durante los últimos 19 años:
Al observar los rendimientos durante largos períodos, los inversores también deben tener en cuenta que los mercados pueden ser volátiles, con muchas fluctuaciones hacia arriba y hacia abajo durante un mismo período de tiempo. En los últimos 19 años, por ejemplo, se han producido dos de los mayores colapsos del mercado de valores de la historia: el estallido de la burbuja de las puntocom en 2001 y la crisis financiera global, que azotó los mercados entre 2007 y 2009.
Como inversores, a menudo nos dejamos llevar por las emociones a la hora de tomar decisiones de inversión: cuando los mercados se hunden, muchos inversores se asustan y venden; cuando las acciones han tenido una fase alcista, demasiados inversores deciden comprar. Sin embargo, la ironía reside en que históricamente muchos de los mejores períodos del mercado de valores han tenido lugar después de algunos de los peores días de este período, por lo que tratar de predecir cómo acabará reaccionando el mercado puede salir muy caro. Para evitarlo, es aconsejable contar con un plan que defina cuánto tiempo queremos permanecer invertidos en función de los objetivos que queramos lograr y no dejar que las emociones no controladas descarrilen nuestros planes. Para ello, en Schroders cuentan con la herramienta InvestIq, que combina finanzas conductuales y educación financiera para ayudar al inversor a tomar decisiones de inversión más adecuadas y bien fundadas.