Esta recomendación no parece suficiente medida de protección para los profesionales que trabajan en las oficinas de farmacia, como establecimientos sanitarios obligados a abrir sus puertas al público por aplicación del Real Decreto de estado de alerta.
Los farmacéuticos españoles, y los madrileños en particular, están trabajando en muchas ocasiones en unas condiciones de gran precariedad, poniendo en riesgo su salud y la de sus familias al no disponer de medidas de protección eficaces para enfrentarse a situaciones donde pacientes con síntomas más que evidentes de haber contraído la enfermedad entran en las farmacias en busca de consejo sanitario o asumen el riesgo de llevar la medicación a personas que viven solas y que son enfermos crónicos y dependientes que no pueden salir de casa.
De ningún modo se puede comparar, tal y como ha hecho Fernando Simón de forma totalmente desafortunada, la labor sanitaria que ejercen los farmacéuticos españoles a la hora de atender las necesidades de salud de la población con las que desempeñan otros profesionales, como pueden ser el personal de las cajas de los centros de alimentación y supermercados que, desde aquí, aprovechamos para reconocer y agradecer como se merece.
Los farmacéuticos son profesionales sanitarios, formamos parte del Sistema Nacional de Salud y prestamos un servicio básico a la población para garantizar el acceso de la población a la medicación.
Sin ánimo de polemizar más sobre estas declaraciones, el Colegio quiere aprovechar la ocasión de nuevo para pedir a las autoridades sanitarias y políticas que no se olviden y cuenten con los farmacéuticos a la hora de distribuir mascarillas, guantes, protectores oculares, batas impermeables, entre otras medidas de protección, si no quieren ver cómo las oficinas de farmacia comienzan a cerrar los próximos días como consecuencia del coronavirus.
Los farmacéuticos madrileños asumen los riesgos inherentes a la profesión, pero eso no significa que tengan que sacrificar su salud ni tampoco la de sus familias, porque no disponen de medidas de protección por una falta de previsión total.
Por último, los farmacéuticos madrileños lamentan profundamente que las autoridades sanitarias, que no los ciudadanos ni los medios de comunicación, sigan sin valorar como se merece el papel que están jugando todos los profesionales en esta profunda crisis sanitaria y el compromiso que, sin duda, mantendrán para garantizar la prestación farmacéutica en las horas más bajas del Sistema Nacional de Salud.