El ciclo económico que acaba de finalizar se caracterizaba por un exceso de apalancamiento, una insuficiente inversión en recursos productivos y una dependencia excesiva de la remuneración a los accionistas: era insostenible. En este contexto, ¿cómo debemos abordar las valoraciones de los activos de riesgo en el futuro, cuando intentamos restablecer la economía en algún tipo de nueva forma?
En nuestra opinión, las valoraciones de la renta variable se derivan de tres factores: los beneficios, las expectativas de crecimiento y los riesgos que afronta un negocio. Como señalamos recientemente en «Certezas e interrogantes», hoy en día las empresas otorgan prioridad a la liquidez y a la supervivencia en detrimento de dos de los tres pilares principales de la valoración: el crecimiento y los beneficios. A nuestro parecer, en el futuro, las rentabilidades serán más reducidas; el crecimiento, más lento; y los riesgos, más elevados, lo que generará un complicado entorno para los activos de riesgo.